Saltar al contenido
io9

La primera película animada del mundo fue creada en Argentina en 1917

Antes de Blancanieves, de Disney
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El 9 de noviembre de 1917 se estrenó El Apóstol, primera película animada del mundo. 

La creó Quirino Cristiani, un artista nacido en Italia que llegó a Argentina  y cambió para siempre la historia del cine.

Quirino amaba dibujar desde que era muy pequeño. Como dibujante fue contratado para crear caricaturas para periódicos, y sus sátiras políticas en forma de historieta despertaban la sonrisa y la risa en los lectores.

En 1916 gobernaba el país Hipólito Yrigoyen, de la Unión Cívica Radical, conocido entre los periodistas como “El Peludo” porque era un hombre muy reservado que no solía dar discursos.

Fue entonces que Federico Valle, dueño de un noticiero semanal que se proyectaba en los cines, contrató a Cristiani para que creara caricaturas humorísticas. Sus dibujos ganaron popularidad, y Valle le propuso a Quirino que les diera movimiento.

Quirino, uno de los cinco hijos del matrimonio italiano llegado a Buenos Aires en 1900, había adoptado la nacionalidad argentina. Como sus cortos tenían éxito, Valle decidió que era el momento de hacer algo más extenso y así nació el primer largometraje animado del mundo, de alrededor de una hora de duración. La película era una sátira política titulada El apóstol, y el argumento rondaba en torno al presidente Hipólito Yrigoyen, que soñaba con subir al Monte Olimpo, como apóstol de la redención del país. Conversa con los dioses, Júpiter le da un rayo, y para reconstruir Buenos Aires, Yrigoyen lo usa como arma para incendiar la ciudad.

Paciencia, trabajo y tiempo

Quirimo dibujó y recortó figuras de papel a las que articuló para que tuvieran movimiento. Fotografió esas figuras, cuadro a cuadro con una cámara, y luego combinó las imágenes para crear la película.

Todo ese trabajo le demandó dibujar unas 58.000 figuras, a mano, sin herramientas como las que hoy usa la animación. Trabajó en un altillo de la calle Rivadavia en la capital de la Argentina, aunque no estuvo solo en su proyecto, ya que contó con la colaboración de un arquitecto, Andrés Ducaud, que creó una maqueta gigante de Buenos Aires, con sus edificios emblemáticos y los detalles más minuciosos. Quirino Cristiani fotografió cada figura en contexto, modificando su posición para tomar cada imagen nueva. Así, el proceso similar al stop motion, hizo que fuera posible que en la película las figuras tuvieran movimiento.

Una técnica que cambió la historia

En 1983 Quirino fue entrevistado por Discovery y habló de la creación de El Apóstol. “Valle me dijo que mis caricaturas eran buenas y debían moverse”. Así, a Cristiani se le ocurrió recortar las figuras para que tuvieran rodillas, codos, hombros móviles, formando marionetas de papel.

El realismo de la película alcanzó su punto máximo cuando incendió la maqueta para representar el fuego que destruiría a Buenos Aires, antes de su renacimiento.

Hoy los Premios Quirino rinden homenaje al artista argentino en el ámbito de la animación iberoamericana. A pesar de que la animación en Argentina no alcanzó la escala industrial que sí lograron Estados Unidos o Japón, los animadores digitales de la era tecnológica solo están siguiendo los pasos del hombre que lo inició todo: Quirino Cristiani.

Hubo otros largometrajes creados por este artista pero lamentablemente no ha quedado casi nada de su trabajo debido a la censura y a un fatídico incendio en los archivos con excepción de El mono relojero, Los que ligan y Firpo-Dempsey..

A modo de postdata, una curiosidad: En 1941 Walt Disney visitó Argentina antes del estreno de Fantasía, y al conocer la obra de Cristiani, le ofreció empleo en sus estudios. El argentino rechazó el ofrecimiento porque su laboratorio ya era uno de los más importantes del país.

Quirino murió en Argentina en agosto de 1984.

Compartir esta historia

Artículos relacionados