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De enemigo para el turismo en el Caribe a ser una materia prima para la industria de la cosmética, la ropa y la energía

Un Estado insular del Caribe está impulsando un plan para transformar una plaga de algas en productos de alto valor, desde cremas y textiles hasta fertilizantes y energía limpia

Durante más de una década, las playas de un pequeño país caribeño se han visto cubiertas por una alfombra espesa, marrón y maloliente que espanta a los turistas, afecta a la pesca y deteriora los ecosistemas costeros. Lo que era ocasional se ha convertido en un fenómeno anual que llega a durar meses y que, impulsado por el calentamiento del océano y el exceso de nutrientes agrícolas, ya se mide en millones de toneladas. Frente a este escenario, el Gobierno local ha decidido cambiar la lógica del problema: en vez de limitarse a retirar toneladas de algas cada temporada, quiere convertirlas en una oportunidad económica real.

Una invasión que crece cada año y que ya condiciona la vida en el Caribe

Sargazo En El Caribe
© Naja Bertolt Jensen – Unsplash

Lo que comenzó como una molestia aislada se ha transformado en un fenómeno regional que afecta desde mayo hasta bien entrado el otoño. En junio, imágenes satelitales mostraron alrededor de 38 millones de toneladas de estas algas flotando hacia las costas caribeñas, una cifra récord que evidencia un desequilibrio climático cada vez mayor.

En este pequeño Estado insular —Granada— el problema se ha vuelto especialmente visible. Sus playas, conocidas por la arena blanca y el turismo de naturaleza, han sido invadidas durante temporadas completas. Cuando el alga se acumula y empieza a descomponerse, libera gases tóxicos que pueden provocar irritaciones, problemas respiratorios y daños en el ecosistema marino. Y al mismo tiempo, se convierte en un muro que impide el paso de turistas, una de las principales fuentes de ingresos del país.

La consultora Jane Nurse, que asesora al Gobierno en la gestión del alga, resume la situación con una frase que se ha vuelto recurrente: “Estamos en un punto de inflexión realmente importante”.

Esa frase marca un cambio de rumbo. En vez de hundir las algas de vuelta al mar o dejarlas degradarse sobre la arena, las autoridades llevan cinco años impulsando soluciones que permitan darles un uso productivo.

Granada desvela su estrategia: convertir el sargazo en cosmética, fertilizantes, energía y hasta textiles

Playas De Granada
© Alin Meceanu – Unsplash

Las autoridades han recibido cerca de 30 propuestas empresariales y científicas que buscan transformar el alga en productos útiles y comercializables. Entre las más avanzadas destacan:

  • Cosmética y cuidado personal: A partir de componentes como el alginato o el fucoidano, se pueden elaborar sérums, cremas faciales, productos capilares y otros cosméticos. Una empresa europea ya ha lanzado un primer producto con extractos de estas algas.
  • Fertilizantes y bioestimulantes: Los agricultores locales ven una oportunidad clave: convertir una amenaza para las playas en un aliado para mejorar su productividad. El sargazo procesado aporta minerales y compuestos orgánicos muy valiosos.
  • Materiales sostenibles y textiles: Algunos proyectos experimentan con fibras derivadas del alga para fabricar camisetas, tejidos biodegradables y materiales para el hogar.
  • Energía mediante pirólisis: Otra línea consiste en transformar las algas en biocombustible o en productos industriales mediante calor sin combustión.

Este plan multisectorial no solo apunta a diversificar la economía local, sino también a ofrecer empleos en zonas donde la dependencia del turismo ha generado vulnerabilidad. La idea es que la industria del sargazo funcione todo el año, no solo durante los meses en los que las algas llegan a la costa.

Europa entra en escena: financiación, tecnología y un efecto dominó regional

Desde 2023, la iniciativa Global Gateway de la Unión Europea ha reunido a gobiernos caribeños, empresas tecnológicas, universidades y emprendedores para diseñar una cadena de valor completa: recolección, transporte, procesamiento, comercialización y financiación.

La UE ha centrado su apoyo en Estados pequeños como Granada, donde, a diferencia de destinos con grandes cadenas hoteleras, los recursos para retirar el sargazo son muy limitados. En la última reunión en Bruselas, Granada, México y República Dominicana asumieron el compromiso de recolectar 660.000 toneladas de algas entre 2026 y 2027.

Pero Europa también tiene interés propio. Empresas del continente quieren disponer de materia prima para biorrefinerías especializadas, como Origin by Ocean, una compañía finlandesa que ya ha anunciado su intención de abrir varias plantas en el Caribe con participación local.

Este enfoque busca evitar que las comunidades caribeñas se limiten a cosechar el alga para que otros obtengan los beneficios. La idea es formar a la población local para que gestionen la cadena completa y que el valor generado permanezca en la región.

El desafío final: recolectarlo antes de que llegue a la playa

Para que esta industria sea viable, la clave no está solo en procesar el alga, sino en recogerla en el mar, antes de que se degrade. El sargazo en descomposición puede afectar a embarazadas, perjudicar a asmáticos y liberar sustancias que dañan la vida marina y la infraestructura costera.

Las autoridades de Granada lo saben bien: cada año tienen menos margen para frenar su acumulación, especialmente con la subida del nivel del mar y el impacto cada vez más fuerte del calentamiento global.

De aquí a 2027, el objetivo es consolidar una red de biorrefinerías, cooperativas locales y sistemas de recolección oceánica. Si los proyectos llegan a buen puerto, este pequeño país podría convertirse en un referente global en la transformación de algas invasoras en productos sostenibles.

Y, con ello, demostrar que una de las crisis ecológicas más visibles del Caribe también puede convertirse en una palanca económica capaz de cambiar el futuro de toda una región.

[Fuente: El País]

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