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Ciencia

¿Debilita el espacio nuestras defensas? La ciencia que busca proteger el sistema inmunitario en el cosmos

Un equipo internacional liderado por el Buck Institute y la NASA explora cómo la microgravedad y la radiación alteran el sistema inmunitario humano. La nueva disciplina, llamada astroinmunología, busca evitar que los astronautas sufran inmunodepresión en misiones prolongadas. Sus avances podrían beneficiar tanto a la exploración espacial como a la medicina terrestre.
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Cuando vivir fuera de la Tierra deja de ser ciencia ficción

La humanidad se prepara para una nueva era de exploración: bases lunares, viajes a Marte y misiones comerciales. Sin embargo, mientras las naves y los cohetes evolucionan, el cuerpo humano sigue siendo biológicamente terrestre.
El sistema inmunitario, encargado de defendernos de infecciones y cáncer, se muestra especialmente vulnerable en el espacio. Por eso, científicos del Buck Institute for Research on Aging, junto con la NASA, la Agencia Espacial Europea y universidades internacionales, inauguraron un campo científico emergente: la astroinmunología.

Su objetivo es simple pero ambicioso: descubrir cómo proteger las defensas humanas más allá de la atmósfera.


Un entorno hostil para las células del sistema inmunitario

En la microgravedad, las células inmunitarias —como linfocitos T y células NK— reducen su proliferación y capacidad de respuesta.
El cambio en la fuerza gravitacional desorganiza su citoesqueleto, altera la comunicación celular y aumenta el estrés oxidativo.
A esto se suma la radiación cósmica, cuyas partículas de alta energía dañan el ADN, aceleran el envejecimiento celular y desatan inflamación.

“Durante décadas sabíamos que el espacio debilitaba la inmunidad, pero no entendíamos por qué. Hoy podemos observar los mecanismos en detalle”, explicó el inmunólogo Daniel Winer, autor principal del estudio publicado en Nature Reviews Immunology.

Los astronautas también enfrentan alteraciones del ritmo circadiano. Los ciclos irregulares de luz y oscuridad modifican los niveles hormonales —como cortisol y melatonina— y afectan la producción de citocinas, reduciendo la capacidad del organismo para responder a virus o bacterias.


Estrategias para prevenir el colapso inmunitario

Para contrarrestar estos efectos, el equipo propone un conjunto de contramedidas: monitoreo inmunitario continuo, vacunación específica, suplementos antioxidantes y fármacos personalizados.
Entre los candidatos se destaca la quercetina, un polifenol vegetal que neutraliza el estrés oxidativo y ayuda a mantener la función de las células defensivas.
Gracias a algoritmos de aprendizaje automático, los científicos pueden ajustar las dosis y los protocolos según el perfil biológico de cada astronauta.

También se está construyendo el Biobanco de Medicina Aeroespacial de Cornell (CAMBank), que almacenará muestras biológicas de las misiones actuales y futuras. Este recurso permitirá seguir la evolución inmunitaria a lo largo del tiempo y diseñar terapias de precisión para quienes viajen a la Luna o Marte.


El espacio como espejo del envejecimiento

Uno de los hallazgos más fascinantes del proyecto es que los vuelos espaciales imitan el envejecimiento acelerado.
Las mismas disfunciones mitocondriales y señales inflamatorias que aparecen en microgravedad se observan en personas mayores.
Según la investigadora Huixun Du, esto convierte al espacio en un “laboratorio único para entender cómo envejece el sistema inmunitario”.
Los avances de la astroinmunología podrían, por tanto, trasladarse a terapias para retrasar el deterioro inmunitario y las enfermedades asociadas a la edad en la Tierra.


La nueva frontera de la medicina espacial

La astroinmunología combina biología, inteligencia artificial y medicina personalizada para descifrar cómo cada célula se adapta —o fracasa— fuera del planeta.
Los conocimientos obtenidos servirán no solo para proteger a astronautas profesionales, sino también a futuros turistas espaciales o colonos lunares.

Como resume Winer:

“El estudio del sistema inmunitario en el espacio aún está en sus comienzos, pero marcará la diferencia entre explorar el cosmos y sobrevivir en él”.

En el umbral de una nueva era espacial, el mayor desafío no será solo llegar lejos, sino conservar la salud humana en los confines del universo.

Fuente: Infobae.

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