Desde el inicio del mandato de Donald Trump, las deportaciones de migrantes latinoamericanos aumentaron considerablemente. La política de «cero tolerancia» llevó a la implementación de operativos más agresivos y a un aumento en los arrestos, afectando tanto a personas con antecedentes como a quienes simplemente carecían de documentos en regla. Los vuelos de repatriación se multiplicaron, generando tensión diplomática con varios países de la región.
Los países latinoamericanos con más migrantes deportados

El gobierno de Trump reforzó la colaboración entre el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y las autoridades locales para acelerar la expulsión de migrantes indocumentados. Durante los primeros días de su administración, varios países latinoamericanos recibieron un número significativo de deportados en vuelos organizados por el gobierno estadounidense.
Los países más afectados incluyeron:
- México: En solo una semana, aproximadamente 4.094 personas fueron enviadas de regreso en vuelos de deportación.
- Guatemala: Un avión militar trasladó 80 migrantes desde El Paso, Texas.
- Honduras: Dos vuelos el 31 de enero transportaron 78 y 48 personas, respectivamente.
- Ecuador: La cancillería confirmó la llegada de 80 deportados el 28 de enero.
- Colombia: En colaboración con el gobierno estadounidense, Bogotá recibió 201 deportados en dos vuelos.
- Brasil: 88 personas fueron repatriadas en un vuelo comercial, lo que desató críticas por el trato recibido.
- El Salvador: Cientos de salvadoreños fueron deportados en vuelos comerciales, muchos con grilletes y restricciones de movimiento.
En algunos casos, la deportación se llevó a cabo en aviones militares, mientras que en otros los migrantes fueron enviados en vuelos comerciales, lo que generó preocupación por las condiciones en las que se realizaban los traslados.
Aumento de arrestos y operativos de ICE
Durante la última semana de enero, 5.537 migrantes fueron arrestados en Estados Unidos, reflejando un aumento significativo en comparación con meses anteriores. Además, 4.333 personas detenidas en centros migratorios recibieron órdenes de deportación, lo que marcó un giro más agresivo en la política migratoria.
Las redadas se concentraron en ciudades con una alta densidad de migrantes, como:
- Nueva York, Chicago y Denver, donde se ejecutaron operativos simultáneos.
- Los Ángeles, una de las ciudades con mayor población migrante.
- Houston y Miami, donde las autoridades locales colaboraron activamente con ICE.
La respuesta de los países afectados y las tensiones diplomáticas

Uno de los principales obstáculos para la administración Trump fue la resistencia de algunos países latinoamericanos a recibir ciudadanos deportados. Algunos gobiernos expresaron su preocupación por la falta de coordinación y las condiciones en que se realizaban los traslados.
Ante este problema, Trump llegó a proponer la creación de un centro de detención en la Bahía de Guantánamo, Cuba, para albergar a los migrantes que no pudieran ser repatriados de inmediato. Esta medida generó controversia y fue considerada un intento de evadir las complicaciones diplomáticas derivadas de las deportaciones masivas.
Las medidas implementadas durante ese periodo dejaron una huella profunda en la comunidad migrante y en las relaciones entre Estados Unidos y varios países de América Latina, con efectos que se han prolongado en los años posteriores.