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Ciencia

Descubren bajo el mar un mundo perdido de 140.000 años y una especie humana extinta

Durante siglos, el fondo marino ha ocultado historias que la humanidad apenas empieza a desenterrar. En una zona del sudeste asiático, un descubrimiento fortuito ha revelado los vestigios de un ecosistema extinto y de una antigua especie humana que habitó un continente hoy sumergido
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Lo que parecía una extracción de arena más en el mar de Java, entre las islas de Java y Madura, terminó transformándose en un descubrimiento científico sin precedentes. La operación, que tuvo lugar en 2011, arrojó una enorme cantidad de sedimentos con restos óseos y fragmentos fósiles que, en un principio, no parecían extraordinarios.

Una operación rutinaria que destapó el pasado

Descubrimiento De Sondalandia En El Sudeste Asiatico
© R. Fera – Pexels

El material recolectado fue enviado a análisis y, más de una década después, un equipo internacional liderado por el arqueólogo Harold Berghuis de la Universidad de Leiden ha confirmado que se trata de un yacimiento fósil de más de 140.000 años de antigüedad. Entre los hallazgos destacan miles de huesos de animales extintos y fragmentos craneales de un antiguo homínido.

Pero no solo se trata de fósiles sueltos. La geografía del terreno bajo el mar reveló restos de antiguos ríos y paisajes que alguna vez estuvieron en la superficie. ¿Estamos ante la prueba definitiva de un continente hundido?

Un bestiario prehistórico bajo el mar

Stegodon Descubrimiento Sondalandia
© Daniel Newman -. Unsplash

El análisis del yacimiento arrojó una colección asombrosa de más de 6.000 restos de animales pertenecientes a 36 especies diferentes. Entre ellos se encontraron huesos de búfalos, ciervos, dragones de Komodo y de un animal ya extinto que sorprendió a los investigadores: el Stegodon, un pariente lejano del elefante actual que podía alcanzar hasta cuatro metros de altura.

Estos restos dan cuenta de un ecosistema completamente distinto al actual, más parecido a una sabana que a una jungla tropical. El terreno, según el estudio geológico, habría estado surcado por un antiguo sistema fluvial, probablemente relacionado con el desaparecido río Solo.

Aún más intrigantes fueron las marcas de cortes identificadas en algunos huesos, lo que sugiere que los animales fueron cazados y procesados por homínidos. Esta evidencia indica que no solo se trata de un entorno natural perdido, sino de un lugar habitado y aprovechado por nuestros antepasados.

El cráneo que podría cambiar lo que sabemos sobre el Homo erectus

Craneo Homo Erectus Hallado En Sondalandia
© Ranjit Pradhan – Unsplash

En medio de este paisaje sumergido, los investigadores encontraron también dos fragmentos de cráneo humano primitivo: uno frontal y otro parietal. Su forma y estructura fueron comparadas con restos hallados anteriormente en Sambungmacan, lo que permitió identificar al individuo como perteneciente a la especie Homo erectus.

La datación, realizada con la técnica de luminiscencia ópticamente estimulada (OSL), concluyó que estos restos humanos y animales llevaban más de 140.000 años enterrados, lo que los sitúa en el Pleistoceno medio, una época crucial para la evolución de la humanidad.

El hallazgo no solo amplía el mapa de distribución del Homo erectus, sino que también plantea nuevas hipótesis sobre su capacidad de adaptación y su movilidad en el sudeste asiático. Su presencia en este antiguo territorio da nuevas pistas sobre las rutas migratorias humanas desde África hacia Asia.

Sondalandia: el continente hundido que fue hogar de homínidos

El descubrimiento encaja con la teoría geológica de Sondalandia, una antigua masa continental que durante las glaciaciones unía el sudeste asiático bajo un mismo territorio terrestre. Esta vasta plataforma fue tragada por el mar hace entre 14.000 y 7.000 años, cuando el deshielo de los polos provocó un aumento del nivel del océano superior a los 120 metros.

Durante milenios, este mundo quedó sepultado, preservando bajo el agua una cápsula del tiempo de la evolución humana y animal. Hoy, gracias a técnicas avanzadas y colaboraciones interdisciplinarias entre arqueólogos, geólogos y biólogos, se comienza a reconstruir una historia que estuvo oculta bajo las olas.

Este hallazgo, fruto del azar pero también del rigor científico, se ha convertido en uno de los más importantes del sudeste asiático en décadas, y ofrece una oportunidad única para comprender cómo vivieron —y desaparecieron— las especies que nos precedieron.

[Fuente: Los Andes]

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