La frase ‚ÄėYa no se construyen cosas como antes‚Äô a veces tiene sentido. El hormig√≥n actual, por ejemplo, tiene suerte si dura intacto m√°s de cincuenta a√Īos cerca del mar. El que usaban los romanos, sin embargo, sigue funcionando despu√©s de 2.000 a√Īos, incluso tras haber estado sumergido en agua de mar. ¬ŅCu√°l es su secreto? Un equipo internacional de cient√≠ficos acaba de descubrirlo.

El equipo, dirigido desde la Universidad de Berkeley, ha analizado muestras de hormigón antiguo extraídas de unas ruinas romanas sumergidas en el mediterráneo. El secreto no es otro que la ceniza, ceniza volcánica, para ser exactos.

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Los romanos utilizaban un limo extraído de zonas con alta actividad volcánica, como la bahía Pozzuoli, cerca de Nápoles. Esta ceniza, combinada con roca volcánica, introducía grandes concentraciones de aluminio en la mezcla de silicatos y calcio de un cemento normal. Este aluminio, combinado con el agua de mar, generaba una potente reacción química que creaba estructuras cristalinas en el cemento.

El hormigón creado con esta mezcla es más duro, y no se ve afectado por el agua de mar. De hecho, su estructura recuerda a la de algunos minerales naturales de probada resistencia.

Una segunda ventaja de este cemento milenario es que su producción es mucho menos contaminante. Los romanos horneaban su mezcla a cerca de 900 grados. para hacer bloques con los que edificar. El hormigón actual precisa de más de 1.400 grados y genera muchos más gases de efecto invernadero. Se calcula que el 7% del CO2 que genera la industria pesada en Estados Unidos se debe a la producción de piezas de hormigón.

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El equipo de investigadores ha utilizado tanto ceniza volc√°nica como proveniente del carb√≥n, y ha logrado excelentes resultados, lo que abre la puerta a una nueva generaci√≥n de cemento y hormig√≥n m√°s resistentes y ecol√≥gicos. La antigua Roma todav√≠a tiene muchas cosas que ense√Īarnos. [Universidad de Berkeley v√≠a Bloomberg Businessweek]

Foto: Diliff/Creative Commons