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Ciencia

Descubren en Japón cientos de fósiles de calamares del Cretácico ocultos dentro de una roca. El hallazgo revela que estos depredadores ya dominaban los océanos junto a los dinosaurios

Un análisis microscópico de una roca encontrada en Japón ha revelado más de mil restos de cefalópodos y decenas de especies desconocidas. El estudio sugiere que los calamares ya eran depredadores rápidos y diversos en los océanos del Cretácico, mucho antes de la extinción de los dinosaurios.
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Durante décadas, muchos paleontólogos creían que los calamares modernos se expandieron y dominaron los océanos después de la gran extinción de hace 66 millones de años que acabó con los dinosaurios. Un nuevo descubrimiento realizado en Japón obliga ahora a revisar esa idea. Investigadores han encontrado cientos de fósiles microscópicos que muestran que estos animales ya eran depredadores activos y diversos mucho antes de aquel evento.

Una roca aparentemente común escondía un registro fósil extraordinario

El hallazgo fue realizado por científicos de la Hokkaido University, que analizaron una roca encontrada en la costa japonesa utilizando técnicas avanzadas de reconstrucción tridimensional. Lo que parecía un simple bloque de sedimento terminó revelando un archivo fósil sorprendentemente rico.

El estudio, publicado en la revista científica Science, identificó más de 1.000 picos de cefalópodos, estructuras equivalentes a pequeñas mandíbulas que en los calamares funcionan como herramientas para capturar y triturar presas.

Además, los investigadores analizaron 263 ejemplares, lo que permitió identificar 40 especies completamente nuevas para la ciencia. Muchos de estos restos presentan microestructuras de apenas 10 micras de grosor, tan pequeñas que habrían pasado desapercibidas con métodos paleontológicos tradicionales.

La técnica que permitió descubrir los fósiles invisibles

Descubren en Japón cientos de fósiles de calamares del Cretácico ocultos dentro de una roca. El hallazgo revela que estos depredadores ya dominaban los océanos junto a los dinosaurios
© Ikegami et al., Science, 2025.

El descubrimiento fue posible gracias a un método conocido como tomografía por abrasión, una técnica que permite estudiar el interior de las rocas con enorme precisión.

El procedimiento consiste en lijar el bloque de roca capa por capa. Tras cada etapa de abrasión, la superficie expuesta se escanea con imágenes de alta resolución. Posteriormente, un software especializado reconstruye digitalmente las capas escaneadas para generar un modelo tridimensional del interior de la roca.

Este enfoque permite observar fósiles microscópicos que normalmente quedarían ocultos dentro del sedimento. En este caso, la reconstrucción reveló una comunidad completa de cefalópodos que vivieron hace aproximadamente 100 millones de años, durante el periodo Cretácico.

Calamares grandes, rápidos y muy diversos

Los resultados del estudio muestran que los calamares ya ocupaban un papel importante en los ecosistemas marinos del Mesozoico. Algunos de los ejemplares identificados tenían tamaños comparables a los peces de su entorno y competían con otros depredadores marinos.

El análisis también permitió identificar dos linajes principales que aún existen en la actualidad:

  • Myopsida, asociados principalmente a ambientes costeros.
  • Oegopsida, adaptados al océano abierto.

La presencia de estos grupos en registros fósiles tan antiguos indica que la diversificación evolutiva de los calamares ocurrió mucho antes de lo que se pensaba.

Durante el Cretácico, los océanos estaban dominados por reptiles marinos, ammonites y otros grandes depredadores. Sin embargo, este descubrimiento sugiere que los calamares ya formaban parte de esa compleja red ecológica, ocupando nichos que incluían desde aguas superficiales hasta zonas más profundas.

El valor del microregistro fósil

Más allá de la importancia evolutiva del hallazgo, el estudio también destaca un cambio en la forma en que los científicos buscan pistas sobre la vida del pasado. Tradicionalmente, la paleontología se ha centrado en fósiles grandes y visibles, como esqueletos de dinosaurios o conchas marinas. Sin embargo, los investigadores señalan que el microregistro fósil puede contener una enorme cantidad de información sobre organismos que rara vez se conservan de forma completa.

Pequeñas estructuras como picos de cefalópodos, dientes microscópicos o fragmentos de conchas pueden revelar comunidades enteras de especies que de otro modo quedarían ocultas.

El descubrimiento realizado en Japón demuestra precisamente eso: dentro de una roca aparentemente común puede esconderse un archivo biológico capaz de cambiar lo que sabemos sobre la historia de los océanos. Y en este caso, ese archivo ha revelado que los calamares ya eran depredadores rápidos y sofisticados cuando los dinosaurios todavía dominaban la Tierra.

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