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Ciencia

Descubren en la Amazonía un pez naranja que vive en solo tres charcas y ya podría estar en peligro de extinción

Mide menos de 3 centímetros y toda su área conocida ocupa unos 25 km² en el norte de Brasil, rodeada por minería, deforestación y avance urbano
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En un rincón de la Amazonía brasileña, un grupo de biólogos encontró un pez diminuto con un patrón de color tan llamativo que, según contaron, les llamó la atención de inmediato. Era una especie desconocida para la ciencia. Pero la buena noticia llegó acompañada de una advertencia: su hábitat es tan pequeño y está tan presionado que el animal podría estar en peligro de extinción desde el mismo momento en que recibió su nombre.

La especie fue bautizada Laimosemion laranja y se describió en la revista científica Zoosystematics and Evolution. El trabajo fue liderado por Yuri Abrantes, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte, con participación del Instituto Peixe das Nuvens, la Universidad Federal de Pará y la Universidad de West Florida, en Estados Unidos.

Un pez pequeño con mucho color

Aubel
Ilustración del Aubel u0, de la familia Rivulidae © Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=34818897

Laimosemion laranja pertenece a la familia Rivulidae, un grupo de los llamados killis, pequeños peces muy apreciados en el mundo de la acuariofilia por sus colores. Los machos de esta especie miden menos de 3 centímetros y tienen el cuerpo gris pálido, con hileras de manchas naranjas en la parte delantera y barras naranjas en forma de V hacia la cola.

El nombre tiene un doble sentido. Laranja significa «naranja» en portugués, tanto el color como la fruta, y a la vez hace referencia a Laranjal do Jari, el municipio donde fue encontrado.

Un mundo de apenas 25 kilómetros cuadrados

Reserva Natural
© Grant Sams – Unsplash

La especie vive en arroyos y charcas dentro del bosque, en la cuenca del río Cajari, en el estado de Amapá, en el extremo norte de Brasil, cerca de la frontera con la Guayana Francesa. Hasta ahora solo se la encontró en tres pequeñas pozas, y toda su área de distribución conocida abarca unos 25 kilómetros cuadrados.

Ese tipo de ambientes es típico de los rivúlidos, que suelen ocupar cuerpos de agua pequeños y poco profundos. Algunas especies de la familia son anuales: los adultos mueren cuando las charcas se secan, y sus huevos sobreviven enterrados en el barro húmedo, con el desarrollo en pausa, hasta que las lluvias vuelven a llenarlas. Según Abrantes, el género Laimosemion representa uno de los cinco orígenes independientes de ese ciclo de vida anual dentro de la familia.

Amenazado desde el primer día

El problema es que los tres sitios donde vive ya muestran señales de deterioro. En la zona hay deforestación, minería y expansión urbana. Una de las pozas tiene el agua alterada por sedimentos de origen minero, y otra, ubicada dentro de la ciudad, sufre contaminación por plásticos.

Con un área tan reducida y amenazas tan concretas, los autores consideran que la especie cumple los criterios para ser clasificada como En Peligro en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Como medida de protección, proponen ampliar los límites de la Reserva Extractivista del Río Cajari, un área protegida vecina, para que incluya los arroyos donde vive el pez.

Una carrera contra el tiempo

El caso de Laimosemion laranja refleja un problema que se repite en toda la Amazonía: muchas especies pequeñas y de distribución muy limitada se describen cuando su hábitat ya está bajo presión, y algunas podrían desaparecer antes de que la ciencia llegue a conocerlas. Los peces de agua dulce están entre los grupos más amenazados del planeta, y los killis, que dependen de charcas y arroyos diminutos, son especialmente vulnerables a cualquier alteración del terreno.

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