El telescopio espacial Webb ha ayudado a los astrónomos a mirar hacia el cosmos distante, revelando una población de galaxias que habían alcanzado su enorme tamaño en el transcurso de tan solo 500 millones de años después del Big Bang. Una mirada más de cerca a esas antiguas galaxias sugiere que podrían ser mucho más grandes de lo que se calculaba, contradiciendo los modelos actuales del universo inicial.
En un trabajo de investigación publicado la semana pasada en Nature Astronomy los investigadores encontraron una población antes oculta de estrellas diminutas y de luz débil en las galaxias más masivas de los inicios del universo.
Los nuevos hallazgos sugieren que esas galaxias contienen muchas más estrellas pequeñas de lo esperado, y que son incluso más masivas de lo que pensaban los científicos.
Estrellas escondidas
El equipo de investigadores que llevó a cabo el nuevo trabajo examinó nueve galaxias masivas que habían dejado de formar estrellas nuevas hace miles de millones de años. Con el espectro profundo del Webb, en combinación con observaciones desde la Tierra utilizando el Muy Grande Telescopio, los investigadores buscaban medir la cantidad de estrellas pequeñas de luz débil, en comparación con las gigantes y brillantes que habitan esas galaxias.
Para lograrlo observaron el espectro diferente de la luz que emanan las galaxias, buscando sutiles diferencias de color. Las estrellas brillantes suelen dominar la luz, por lo que es mucho más difícil observar a sus contrapartes más pequeñas y menos brillantes.
“Si la galaxia fuese una ciudad, las estrellas brillantes serían los rascacielos que desde lejos llaman la atención de inmediato”, declaró Chloe Cheng, investigadora de la Universidad de Leiden y autora principal del estudio.
“Necesitábamos no solo un telescopio capaz de magnificar galaxias muy distantes, sino espectros de calidad excepcional y nuevas técnicas de análisis para detectar de manera confiable las sutiles firmas de las estrellas más débiles y de menor masa, escondidas dentro de estos titanes cósmicos”, dijo la coautora Martje Slob, también de la Universidad de Leiden.
Los modelos del equipo revelaron “una población de estrellas de menor masa mucho más numerosa, escondida por esas estrellas brillantes, como casas ocultas por los rascacielos”, añadió Cheng. Los resultados sugieren que esas galaxias son mucho más masivas de lo que predecían los cálculos anteriores.
Una galaxia en particular que se formó menos de 1,5 miles de millones de años después del Big Bang podría ser cuatro veces más masiva de lo que se calculaba.
Un misterio galáctico
Los científicos suponían que las estrellas se forman en iguales proporciones en todo el universo, pero los nuevos resultados revelaron que las galaxias más masivas de los inicios del universo contenían una población mucho mayor de estrellas de menor masa que las galaxias más pequeñas.
Desde que el telescopio espacial Webb empezó a observar el universo antiguo los científicos han aprendido que las galaxias antiguas ya eran mucho más grandes de lo que sugerían sus modelos. Estos nuevos hallazgos tienen entonces implicancias en lo que se conoce del universo inicial y en cómo se formaron las galaxias más antiguas.
“Los resultados muestran que hay mucha más masa oculta en las estrellas de baja masa, más de lo que se creía”, dijo Mariska Kriek, investigadora de la Universidad de Leiden, quien encabezó la investigación. “Eso tiene consecuencias para muchas áreas de la astronomía. Por ejemplo, en la cantidad de planetas que orbitan en torno a las estrellas de baja masa, y eso podría indicar que se formaron más planetas de lo que se suponía en los inicios del universo.