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Ciencia

Astrónomos han encontrado la frontera donde la Vía Láctea deja de fabricar estrellas. Está a 40.000 años luz del centro y la delató algo inesperado: cuanto más lejos miraban, más viejas eran

Más de 100.000 estrellas gigantes han permitido localizar el límite del gran vivero estelar de nuestra galaxia. No es una pared ni el lugar donde aparece su última estrella: es la región a partir de la cual nacen muchos menos astros y comienzan a dominar los que emigraron desde el interior.
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Encontrar el final de la Vía Láctea tiene una dificultad evidente: vivimos dentro de ella. Es como intentar dibujar el plano completo de una ciudad observándola desde una ventana situada en uno de sus barrios, con enormes nubes de polvo y gas bloqueando parte de la vista.

La galaxia tampoco termina con una pared. Su disco se vuelve progresivamente más tenue, mientras algunas estrellas continúan apareciendo a distancias enormes. Sin embargo, un equipo internacional de astrónomos ha encontrado una frontera mucho más útil: el lugar donde la Vía Láctea prácticamente deja de crear estrellas nuevas.

El límite se encuentra a entre 35.000 y 40.000 años luz del centro galáctico, según el estudio publicado en Astronomy & Astrophysics. A partir de allí, el paisaje cambia por completo.

Las estrellas fueron revelando su edad hasta dibujar una enorme U

Astrónomos han encontrado la frontera donde la Vía Láctea deja de fabricar estrellas. Está a 40.000 años luz del centro y la delató algo inesperado: cuanto más lejos miraban, más viejas eran
© Guo Shoujing.

Los investigadores analizaron más de 100.000 estrellas gigantes utilizando información de LAMOST, el telescopio capaz de obtener miles de espectros en una sola exposición, y de APOGEE, un proyecto que estudia la composición y el movimiento de estrellas mediante luz infrarroja.

Esos datos se combinaron con las mediciones de posición, distancia y desplazamiento recopiladas por Gaia. La misión de la Agencia Espacial Europea realizó más de tres billones de observaciones de aproximadamente 2.000 millones de objetos antes de terminar su fase de exploración del cielo en 2025, según la ESA.

Al ordenar las estrellas por edad y distancia al centro, apareció un patrón inesperado. En las regiones interiores, los astros se vuelven progresivamente más jóvenes cuanto más lejos se encuentran. Es la huella normal de una galaxia que creció desde dentro hacia fuera: primero nacieron estrellas cerca del centro y, con el tiempo, la actividad fue extendiéndose por el disco.

Pero esa tendencia se detiene. Entre 11,28 y 12,15 kilopársecs (aproximadamente entre 35.000 y 40.000 años luz) las estrellas alcanzan su edad mínima. Después comienzan a envejecer nuevamente, creando un perfil con forma de U.

Más allá de la frontera hay estrellas, pero casi ninguna nació allí

Astrónomos han encontrado la frontera donde la Vía Láctea deja de fabricar estrellas. Está a 40.000 años luz del centro y la delató algo inesperado: cuanto más lejos miraban, más viejas eran
© J. Skowron / University of Warsaw.

Las simulaciones realizadas por el equipo mostraron que ese giro coincide con un descenso brusco de la formación estelar. Dentro del límite existe suficiente gas frío para alimentar nuevas estrellas. Fuera, las condiciones dejan de ser tan favorables.

Eso no significa que el exterior esté vacío. Las estrellas que aparecen allí habrían nacido en zonas más internas y después se desplazaron lentamente hacia los confines de la galaxia. La Universidad de Malta compara el proceso con surfistas que aprovechan las ondas: los astros interactúan con los brazos espirales y esas perturbaciones gravitatorias los empujan gradualmente hacia fuera.

Cuanto mayor es la distancia que deben recorrer, más tiempo necesitan. Por eso las estrellas vuelven a ser más antiguas al otro lado de la frontera.

Sus órbitas casi circulares aportan otra pista importante. No parecen objetos arrojados violentamente hacia el exterior por la colisión con una galaxia pequeña, sino habitantes de la propia Vía Láctea que cambiaron lentamente de domicilio.

Ahora queda descubrir quién cerró la fábrica de estrellas

El estudio permite localizar la frontera, pero todavía no explica por qué la actividad cae precisamente allí. Una posibilidad es que la barra alargada situada en el centro de la Vía Láctea concentre el gas en determinadas regiones. Otra apunta al disco exterior, que comienza a deformarse y podría dificultar la aparición de nuevos astros.

Futuros proyectos como 4MOST y WEAVE deberían afinar el mapa. De momento, las edades de las estrellas han permitido descubrir algo que no podía verse directamente: la Vía Láctea no tiene un borde limpio, pero sí una región donde su gran fábrica de estrellas se apaga y empieza un territorio poblado por antiguos viajeros.

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