Debajo de las heladas aguas y bajo enorme presión, las moléculas de agua y gas se agrupan en sólidos cristalinos conocidos como hidratos de gas. Durante un crucero exploratorio en el Polo Norte los científicos hallaron los hidratos de gas en lo más profundo hasta ahora, una grieta oculta en el fondo marino que alberga una cantidad de tesoros científicos.
En mayo de 2024 se descubrieron los montículos Freya, debajo del cañón Molloy cerca de Groenlandia, a una profundidad de 3.640 metros. Son las chimeneas más profundas de su clase que se hayan descubierto. Además, el equipo encontró una impactante columna de gas metano inflamable de 3.300 metros que se eleva a través de la columna de agua, estableciendo un nuevo récord en observaciones.
“Hallamos un sistema ultraprofundo geológicamente dinámico y biológicamente rico”, declaró Giuliana Panieri, autora principal del estudio y geocientífica de la Universidad Ca’ Foscari de Italia. “Este descubrimiento reescribe lo que sabemos sobre los ecosistemas y el ciclo del carbono en las profundidades marinas del Ártico”.
El trabajo sobre el descubrimiento se publicó el 17 de diciembre en Nature Communications.
Chimeneas frías y sumergidas

Los montículos Freya son hoyos profundos y fríos de gas que, al igual que las chimeneas hidrotermales, hacen que el frío que se filtra aparezca como fisuras en el lecho marino, emanando fluidos ricos en hidrocarbonos. Se diferencian de las chimeneas hidrotermales en varios aspectos.
Por ejemplo, estas filtraciones de frío son relativamente más frías y emiten aceite y metano además de hidrocarbonos. Además son más perdurables, ya que las chimeneas hidrotermales suelen ser volátiles y temporales porque las forma la actividad volcánica.
En teoría no hay límite para la profundidad a la que puede mantenerse estable una de esas fisuras, pero antes de Freya no se había descubierto ninguna más profunda que los 2.000 metros, y por eso Freya «cambia lo que conocemos sobre la formación de los hidratos de gas”, dijeron los investigadores.
La falta de luz solar no es un problema

Como las chimeneas frías persisten durante mucho tiempo, hay una rica variedad de criaturas marinas que habitan las cercanías de la fisura. Los investigadores identificaron comunidades quimiosintéticas – criaturas diminutas que viven de químicos y no de la luz solar – cerca de la chimenea fría: gusanos de cinta, caracoles y anfípodos.
Lo sorprendente es que muchas de esas criaturas estaban biológicamente emparentadas con las que habitan cerca de las chimeneas hidrotermales. La relación será esencial para tomar en cuenta en los planes futuros de conservación, según los científicos.
Laboratorio natural ultraprofundo
Eso no es todo. Cuando el equipo calculó la antigüedad del gas termogénico y el petróleo crudo cerca de la fisura, halló que el suelo probablemente data del período Mioceno, hace unos 5 a 23 millones de años. Los montículos ahora “parecen formarse, desestabilizarse y colapsar con el paso del tiempo”, explicaron los investigadores.
“No son depósitos estáticos”, dijo Panieri. “Son características geológicas vivas que responden a movimientos tectónicos, al flujo del calor en lo profundo y a los cambios ambientales”.
Esta secuencia dinámica transforma a la región en un “laboratorio natural ultraprofundo” que permite estudiar la interacción entre la geología y la biología del Ártico, parte esencial, en riesgo, y sin embargo tan poco conocida de nuestro planeta.