Un equipo encabezado por Arlen Chase y Diane Chase, un matrimonio de arqueólogos de la Universidad de Houston que pronto celebrará su aniversario número 50, descubrió la tumba de un antiguo gobernante maya del siglo 4 DC. Es lo que llamaríamos un matrimonio exitoso.
Se trata de la tumba de Te K’ab Chaak, primer gobernante de Caracol, importante ciudad maya que dominó la parte sur de la Península de Yucatán entre los años 560 y 680 DC, y que para el siglo 10 ya estaba abandonada. Caracol es hoy el sitio arqueológico maya más grande en Belize.
Te K’ab Chaak asumió el trono en el año 331 DC, y dio inicio a una dinastía real que duraría más de 460 años. Cerca del año 350 DC lo sepultaron en la base de un santuario familiar real junto con objetos mortuorios como joyas de jadeíta, una máscara de jadeíta, cilindros de hueso tallado, conchas de spondylus del Pacífico y vasijas de cerámica. La cerámica presenta escenas que incluyen a un gobernante recibiendo ofrendas, al dios maya del comercio y a cautivos esclavos. Te K’ab Chaak murió “a edad avanzada”, según declaraciones de la Universidad de Houston, sin dientes y con una altura de aproximadamente 1,70 m.
Hay otras dos tumbas importantes más que se excavaron en la acrópolis noreste de Caracol, y que datan de alrededor del año 350 DC, haciendo que surjan preguntas sobre el contacto entre los mayas y los habitantes de la antigua ciudad de Teotihuacán. Para el año 300 DC Teotihuacán, a unos 12.00 km de la ciudad de México de hoy, ya era una ciudad importante y centro de comercio. A mediados del siglo cuatro ya había allí contacto entre los dos pueblos.
Debate y preguntas
“Desde la década de 1960 los arqueólogos nos hemos estado preguntando si los mexicanos de Teotihuacán habían introducido un nuevo orden político en el área maya”, dijo Diane Chase en declaraciones. “Los mayas tallaron monumentos de piedra, fechas jeroglíficas, e iconografía, y todos los datos arqueológicos sugieren que hubo conexiones pan-mesoamericanas después del año 378 DC, cuando hubo un suceso conocido como ‘entrada’”. Añade, sin embargo, que los datos arqueológicos de Caracol indican que la situación era “mucho más complicada”.

Las otras dos tumbas incluyen una cremación y otra sepultura. Los arqueólogos excavaron la tumba en 2009. Estaba cubierta con hematite y pertenecía a una mujer enterrada con un collar de cuentas de espondilo, vasijas de cerámica, fragmentos de espejo y dos conchas de spondylus del Pacífico. Hallaron la cremación al año siguiente, junto con objetos mortuorios y prácticas de tradición mejicana central que incluían vasijas de cerámica, cuchillas de obsidiana verde y una punta tallada de proyectil típica de los guerreros de Teotihuacán. Los arqueólogos sugieren que la persona fallecida tal vez fuera miembro de la familia real de Caracol que seguía prácticas rituales de México central, o bien se trataría de un enviado real maya llegado a Teotihuacán.

“Tanto el centro de México como el área maya conocían las prácticas rituales de unos y otros, tal como lo refleja la cremación de Caracol”, dijo Arlen Chase. Es decir que los primeros gobernantes mayas claramente tenían contactos con mesoamericanos, décadas antes de la supuesta ‘entrada’. “Las relaciones entre ambas regiones estaban a cargo de los niveles más altos de la sociedad, lo que sugiere que los primeros reyes de diversas ciudades mayas, como Te K’ab Chaak de Caracol, tenían a su cargo relaciones diplomáticas formales con Teotihuacán”, añadió.
En el futuro, el equipo seguirá investigando los objetos y restos esqueléticos hallados en la cámara funeraria de Te K’ab Chaak.
No sorprende que el hijo del matrimonio Chase también sea arqueólogo.