El pueblo châtelperroniano habitó lo que hoy es Francia y el norte de España hace unos 55.000 a 42.000 años. Su industria de herramientas se cuenta entre las más antiguas que se conocen de esa parte del mundo durante el Paleolítico superior comprendido en esa ventana de tiempo. Un nuevo trabajo de investigación sugiere que los châtelperronianos también tenían preferencia por las joyas hechas con conchas marinas.
Los investigadores que excavaron en el sitio paleolítico de La Roche-à-Pierrot en Saint-Césaire sobre la costa atlántica de Francia, descubrieron pigmentos y conchas, muchas de ellas perforadas, del período châtelperroniano. El hecho de que haya conchas sin perforar y otras perforadas sin desgaste sugiere que el sitio era un taller de joyería. Más específicamente, el taller de joyería más antiguo de Europa occidental.
Misteriosos artesanos joyeros
Más o menos en ese período nuestra especie, Homo sapiens, comenzó a llegar desde África, reemplazando a los últimos neandertales del Europa. Esto ha alimentado el perdurable misterio en torno al pueblo châtelperroniano. ¿Eran neandertales o eran Homo sapiens? ¿Un poco de los dos? El nuevo hallazgo suma complicación al enigma.
“La combinación hasta ahora no documentada de la antigua industria del paleolítico superior y las conchas marinas, brinda indicios sobre la variabilidad cultural en Europa occidental y hace surgir la pregunta de si los fabricantes de Châtelperronian recibían influencias o formaban parte de las últimas dispersiones del Homo sapiens en la región”, escribieron los investigadores en el trabajo publicado ayer en PNAS.

Centro a la izquierda: conchas perforadas asociadas a herramientas líticas chatelperronienses. Abajo a la izquierda: pigmentos hallados en la misma zona. Derecha: pigmento y perforaciones en las conchas. © S. Rigaud & L. Dayet
Los investigadores hallaron 37 herramientas de piedra en Châtelperronian, 96 fragmentos de pigmentos rojos y amarillos (los pigmentos son compuestos de color intenso) y conchas marinas de al menos 42.000 años, que incluyen 30 especímenes completos y perforados. El conjunto incluye la primera evidencia conocida de cuentas de conchas directamente vinculadas a herramientas de piedra châtelperronianas. También se encontraron herramientas neandertales y restos de un bisonte y caballos que habían cazado.
Las conchas provienen de la costa atlántica que en esa época estaría a unos 100 kilómetros, en tanto que los pigmentos provienen de un sitio ubicado a 40 kilómetros. Las distancias sugieren que existían grandes redes comerciales, o bien una notable movilidad humana.
Las joyas de conchas y los pigmentos representan la “explosión de expresión simbólica” de ese período, con ornamentación, diferenciación social y afirmación de la identidad, todo típicamente vinculado al Homom sapiens según declaraciones del Centro Nacional francés de Investigaciones Científicas. Además, el hallazgo sugiere que el pueblo châtelperroniano pertenecía a los Homo sapiens llegados a la región hace 42.000 años, o al menos habían sido influenciados por ellos.
Expresión simbólica prehistórica
“Es un desafío poder resolver los enigmas de estos potenciales escenarios porque no contamos con eficiencia definitoria, pero la particular conducta simbólica de los grupos de Châtelperronian que saca a la luz Saint-Césaire probablemente fue desarrollándose en un paisaje cultural más diverso”, escribieron en el trabajo los investigadores.
Las interacciones entre los diferentes grupos biológicos y culturales podrían haber dado lugar al surgimiento de una conducta simbólica compartida durante el Paleolítico superior europeo, según este estudio.
La próxima vez que uses un collar o brazalete hecho con conchas marinas, recuerda que sigues los pasos de una moda prehistórica de hace miles de años.