La historia de esta colección se remonta a mediados de los años 60, cuando Ad Palmen, un entusiasta de los autos de Dordrecht, Países Bajos, inició un negocio de compra y venta de vehículos. A lo largo de los años, Palmen fue acumulando autos que no lograba vender y otros que, simplemente, le fascinaban. Eventualmente, decidió conservar estos ejemplares para su colección personal, la cual cuidó en silencio y con gran dedicación durante décadas.
Una colección misteriosa que intrigó a los vecinos
Los vehículos se guardaron en almacenes y una iglesia cercana a su hogar, manteniéndose fuera de la vista del público. Los curiosos vecinos de Dordrecht, sabiendo de la pasión de Palmen, intentaron acercarse a los autos en más de una ocasión, pero siempre respetaron su privacidad. “Vivimos cerca durante 15 años y queríamos ver los autos, pero nunca encontramos el momento adecuado”, confesó un vecino al diario The Sun.

Sin embargo, con el paso de los años, la edad y la salud de Palmen comenzaron a deteriorarse. Eventualmente, fue diagnosticado con demencia, lo que llevó a tomar la decisión de vender su colección de 243 autos, preservados meticulosamente durante más de cuatro décadas.
El hallazgo de una colección única en condiciones impecables
Cuando los subastadores Nico y Nick Aaldering, responsables de la redistribución de los autos, ingresaron a los almacenes y la iglesia donde estaban guardados, se encontraron con modelos únicos, algunos de los cuales rara vez se ven en colecciones particulares. Entre ellos, se destacaban un Lancia Aurelia B20, un Jaguar E-Type, un Alfa Romeo 2600 SZ y un Mercedes-Benz 300S Roadster. La colección abarca vehículos de diversas épocas y marcas, incluyendo clásicos de Ferrari, Ford, BMW, y Alpine, todos en condiciones asombrosamente buenas.
“Es una colección ecléctica y nunca habíamos visto algo de este calibre en tan buen estado”, comentaron los subastadores. “Todos los motores resistieron el paso del tiempo, ya que Palmen se encargaba de poner en marcha cada uno de ellos con regularidad para evitar su deterioro”, se indicó en un comunicado oficial.
La subasta de una de las colecciones más secretas de Europa
Catalogada como una de las colecciones de autos más importantes y mejor preservadas de Europa, la subasta atrajo a compradores de diversas partes del mundo. Todos los vehículos encontraron un nuevo dueño, y aunque algunos fueron adquiridos por una misma persona, las identidades de los compradores se mantienen en secreto para proteger su privacidad.

La historia de Ad Palmen y su colección excepcional resuena como un tributo a la dedicación y pasión por los autos clásicos. Su meticuloso cuidado y su selección de vehículos únicos muestran un conocimiento profundo del mundo del motor y han convertido a esta colección en un auténtico tesoro para los amantes de los autos en todo el mundo.