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Ciencia

Desde hace décadas se sabe que un gigantesco hexágono rota en el polo norte de Saturno, y ahora la ciencia encontró un gemelo

Las imágenes recientes del Hubble revelaron una onda con forma de decágono en torno al polo sur de Saturno.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Cuando la nave Voyager de la NASA pasó junto a Saturno en 1980, detectó algo que nunca antes se había visto: una tormenta colosal de seis lados, rotando en torno al polo norte del planeta. El extraño hexágono ha permanecido igual durante décadas, y constituye una de las características más misteriosas de Saturno. Ahora, los astrónomos encontraron algo todavía más sorprendente: del lado opuesto del planeta emerge un patrón similar.

Las imágenes que captó el telescopio espacial Hubble revelaron una onda creciente en forma de decágono en torno al polo sur de Saturno. La tormenta de 10 lados parece haberse desarrollado entre 2023 y 2025, y podría seguir evolucionando, a diferencia de su contraparte que permaneció estable durante más de 40 años. El nuevo descubrimiento se detalla en un trabajo que se publicó el miércoles en Science Advances.

Se prepara la tormenta

La tormenta hexagonal de Saturno es una de las características más cautivantes del gigante gaseoso. Los científicos observaron el vórtice de seis lados por primera vez en 1988 al revisar datos del sobrevuelo del Voyager cuando pasó junto a Saturno. Las trayectorias de la nave espacial les impidieron captar el hexágono por completo, que tiene el doble del ancho de la Tierra.

Años después, cuando la nave espacial Cassini llegó a Saturno, los científicos pudieron observar la masiva tormenta en toda su gloria. Tiene un ancho de entre 30.000 y 32.000 kilómetros, y sus chorros se extienden unos 300 km. por encima de las nubes.

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©NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute

Debido a su estabilidad a largo plazo los científicos esperaban encontrar una onda similar que se hubiese formado en uno de los dos chorros subpolares del hemisferio sur de Saturno, pero aunque buscaron durante décadas, no detectaron algo así en el polo sur del planeta, ni en ningún otro lugar.

Debido al eje inclinado de Saturno, el polo sur no se podía ver desde la Tierra desde 2012. Fue recién en 2023 que los científicos pudieron ver el polo sur del planeta, y en octubre de ese año las imágenes del Hubble revelaron una estructura poligonal de 10 lados en el polo sur de Saturno. Cuando se pudo ver mejor, la forma de decágono se hizo más visible, en agosto de 2024.

Un año después las imágenes del Hubble mostraron que los 10 vértices del decágono se habían desarrollado, que tres lados del decágono eran prominentes, en tanto que cuatro no lo eran y los tres restantes no estaban bien definidos, según lo detallan en el trabajo.

Tormenta gemela

Las observaciones sugieren que la tormenta decagonal se desarrolló recientemente y que todavía sigue creciendo. A diferencia de su contraparte en el hemisferio norte las longitudes de los vértices del decágono cambian en ciclos de unos 32 días. Su movimiento sugiere que la extraña forma de 10 lados podría no ser una estructura rígida sino una onda atmosférica en meandros que se mantiene en su lugar debido a la trayectoria curva de un chorro potente.

“Esas propiedades en el movimiento del decágono indican la existencia de una conducta dinámica compleja que no se ha observado en el hexágono, por lo que constituye un sujeto que merece atención futura”, escribieron los autores del trabajo.

Para entender mejor cómo se formó el decágono los investigadores utilizaron simulaciones con modelos de agua poco profunda, recreando el comportamiento y los resultados sugieren que esa forma podría haber surgido por una perturbación reiterada en el pico del chorro, o que tal vez se ve impulsada por un gran vórtice que gira en sentido contrario a las agujas del reloj en su norte.

Si es así, el decágono sería un fenómeno transitorio y en evolución, en tanto que el hexágono es una onda robusta que se ha mantenido estable durante décadas a pesar de las tormentas cercanas. El nuevo descubrimiento brinda nueva información sobre la formación de tormentas y su evolución en diferentes mundos, y suma intriga a un misterio de 40 años que sigue allí, en Saturno.

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