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Ciencia

El planeta donde el tiempo parece deformarse: así es la extraña órbita de HD 80606 b

HD 80606 b se encuentra a unos 190 años luz y sigue una órbita tan alargada que recuerda más a la de un cometa que a la de un planeta. Cada 111 días se precipita hacia su estrella y su temperatura aumenta cientos de grados en apenas unas horas.
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Cuando pensamos en un día planetario solemos imaginar un ciclo relativamente sencillo: una estrella aparece por el horizonte, ilumina una parte del mundo y finalmente vuelve a ocultarse. Sin embargo, HD 80606 b demuestra hasta qué punto esa idea puede dejar de funcionar cuando entran en juego una órbita extremadamente excéntrica, una rotación peculiar y enormes fuerzas gravitatorias.

Este gigante gaseoso está situado a unos 190 años luz de la Tierra, tiene alrededor de cuatro veces la masa de Júpiter y necesita 111,4 días terrestres para completar una vuelta alrededor de su estrella. Lo realmente extraordinario es la forma de esa órbita: su excentricidad alcanza aproximadamente 0,93, un valor tan elevado que su trayectoria se parece mucho más a la de un cometa que a las órbitas casi circulares de los planetas del Sistema Solar.

Durante buena parte de su año, HD 80606 b permanece relativamente alejado de su estrella, pero después se precipita rápidamente hacia ella hasta pasar a apenas unos 4,5 millones de kilómetros. Para comparar, la Tierra se encuentra a unos 150 millones de kilómetros del Sol.

El planeta donde el tiempo parece deformarse: así es la extraña órbita de HD 80606 b
© Kyplanet – Youtube.

Un planeta que pasa de relativamente frío a abrasador

Ese acercamiento provoca una transformación espectacular. Cuando HD 80606 b alcanza el periastro, el punto más cercano de su órbita, recibe una enorme dosis de radiación en muy poco tiempo. Las observaciones realizadas recientemente con el telescopio espacial James Webb muestran que su temperatura puede aumentar alrededor de 600 °C mientras se aproxima a la estrella.

El fenómeno ya había sido observado anteriormente por el telescopio Spitzer, que detectó cambios térmicos extremos en cuestión de horas. Webb está permitiendo ahora analizar el proceso con mayor detalle y estudiar cómo esa repentina ola de calor modifica la atmósfera, las nubes y moléculas como el metano y el dióxido de carbono.

La consecuencia probablemente sería un clima completamente ajeno a cualquier experiencia terrestre, con enormes diferencias térmicas y vientos capaces de redistribuir rápidamente el calor alrededor del planeta.

Su “día” tampoco funciona como el nuestro

Muchos gigantes gaseosos situados muy cerca de sus estrellas terminan acoplados por marea, de manera que siempre muestran la misma cara al astro, igual que la Luna mantiene prácticamente el mismo hemisferio orientado hacia la Tierra.

HD 80606 b es diferente. Su órbita extremadamente alargada ha impedido que alcance un bloqueo tan sencillo y las mediciones indican que continúa girando sobre sí mismo. Un análisis basado en observaciones de Spitzer estimó un período de rotación de unas 93 horas, aunque con un margen considerable de incertidumbre.

Además, mientras se acerca al periastro, su velocidad orbital aumenta enormemente. Esto significa que el movimiento aparente de su estrella por el cielo no tendría la regularidad que experimentamos desde la Tierra. La duración y velocidad de los ciclos de iluminación cambiarían según la posición del planeta en su órbita, creando una versión extremadamente extraña de lo que nosotros llamaríamos amanecer, mediodía y atardecer.

Un laboratorio natural para estudiar mundos extremos

Precisamente esa combinación convierte a HD 80606 b en un objetivo extraordinario. En lugar de observar distintos planetas sometidos a temperaturas diferentes, los astrónomos pueden estudiar un mismo mundo atravesando condiciones radicalmente distintas durante una sola órbita.

El Webb observó el planeta antes, durante y después de su aproximación máxima, obteniendo información sobre cómo responde su atmósfera a un calentamiento brutal en apenas unas horas. Para los investigadores, es prácticamente un laboratorio natural que permite observar procesos atmosféricos que normalmente necesitarían comparar muchos mundos diferentes.

HD 80606 b demuestra así que fuera del Sistema Solar incluso conceptos aparentemente universales como un día, una estación o un amanecer pueden adoptar formas completamente distintas a las que conocemos en la Tierra.

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