El danés Martin Kaae Kristiansen capturó esta imagen en la que se muestran las hebras filamentosas de las cianobacterias Nostoc.
La escena parece absurda, pero está ocurriendo. Salmones salvajes expuestos a cocaína presente en ríos europeos están cambiando su conducta migratoria. Lo más inquietante no es solo la droga detectada en el agua, sino que cientos de compuestos similares ya forman parte del ecosistema.
La imagen era irresistible: una muralla natural cediendo y el Atlántico lanzándose como una cascada monstruosa para llenar el Mediterráneo vacío. Sonaba perfecta. Quizá demasiado perfecta. Nuevas investigaciones están llenando de matices uno de los relatos geológicos más famosos.
Lo que parecía una curiosidad botánica terminó convirtiéndose en una señal poderosa. Un musgo soportó vacío, radiación y temperaturas extremas en el espacio, y ahora abre una ruta inesperada para reverdecer otros mundos.
Durante décadas, la humanidad viajó a la Luna, recogió rocas y regresó con tesoros científicos. Aun así, seguía faltando una pieza crucial. La encontró el azar en África: un meteorito lunar caído en la Tierra desde una época casi borrada del registro.
Durante años parecieron los objetos más simples y extremos del cosmos: compactos, lisos e indiferentes a cualquier intento externo de alterarlos. Un nuevo trabajo sugiere que esa imagen estaba incompleta y que, en ciertas condiciones, también ceden.
Algunas misiones espaciales dejan rocas, fotografías o datos científicos. Otras dejan algo más inesperado: árboles. En Texas ya crece uno nacido de una semilla que salió de la Tierra, superó la órbita lunar y regresó para empezar una segunda vida en suelo firme.