Las ruinas industriales del pasado reciente europeo podrían tener un futuro brillante gracias a un invitado inesperado: la inteligencia artificial. El cierre masivo de centrales de carbón y gas dejó miles de hectáreas inutilizadas, pero ahora las grandes tecnológicas ven una mina de oportunidades. Con infraestructura energética y permisos ya disponibles, estas antiguas instalaciones podrían convertirse en la base física de la próxima revolución digital.
De chimeneas a servidores: un cambio de era
Desde 2005, Europa y Reino Unido han cerrado más de 190 centrales de carbón y lignito, y otras 153 desaparecerán antes de 2038. Sin embargo, este desmantelamiento no implica abandono total. Microsoft y Amazon están negociando con gigantes energéticos como Engie, RWE y Enel para reconvertir estos espacios en centros de datos para inteligencia artificial y servicios en la nube.
La lógica es simple: ya hay suministro eléctrico, acceso a agua y sistemas de refrigeración. Incluso la gestión del calor residual, un gran reto para los centros de datos, podría solucionarse reutilizando parte de la infraestructura original. Es, según los directivos implicados, una forma rápida y rentable de poner en marcha instalaciones de alto rendimiento.

Un negocio con beneficios para todos
Para las compañías eléctricas, esta reconversión supone una oportunidad inesperada de rentabilizar activos en desuso. A la vez, les permite cerrar acuerdos para vender energía directamente a estas nuevas instalaciones tecnológicas, creando alianzas estratégicas en el proceso.
Según Bobby Hollis, vicepresidente de energía en Microsoft, estas viejas plantas ofrecen “todas las piezas necesarias”. Y Amazon, por su parte, valora la facilidad para obtener permisos operativos, ya que muchas de las infraestructuras ya están reguladas y listas para ser reactivadas con otro uso.

Un futuro prometedor… con una condición
No todo está garantizado. Uno de los principales retos es si la red eléctrica nacional puede abastecer las enormes demandas energéticas de los centros de datos, especialmente en zonas alejadas de los grandes núcleos urbanos. Aquí, la expansión de las energías renovables y la energía nuclear será clave para dar soporte a este nuevo modelo.
Aun así, el plan parece claro: lo que antes contaminaba, ahora podría impulsar la inteligencia artificial europea. Y donde hubo humo y carbón… pronto podría haber datos, innovación y eficiencia.
Fuente: Xataka.