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Ciencia

Dormir poco desordena tu cuerpo: hambre desatada, fatiga y el truco del desayuno proteico

El sueño insuficiente altera hormonas clave como la grelina y la insulina, generando más antojos y menos control de la glucosa. Aunque nada sustituye a un buen descanso, especialistas recomiendan un desayuno rico en proteínas y fibra para recuperar energía, mejorar la concentración y evitar caídas anímicas tras una mala noche.
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Dormir menos de lo necesario no solo significa cansancio: cambia el metabolismo desde la primera noche. Investigaciones demuestran que el déficit de sueño dispara la hormona del hambre, reduce la sensibilidad a la insulina y dificulta la concentración. Por eso, además de priorizar el descanso, los expertos sugieren estrategias nutricionales específicas para amortiguar los efectos. Un desayuno proteico y algunos alimentos clave pueden marcar la diferencia hasta recuperar el ritmo normal de sueño.

Hormonas alteradas y más antojos

Un estudio mostró que dormir solo cuatro horas provoca un aumento del apetito y una clara dificultad para concentrarse. La grelina, hormona que estimula el hambre, aumenta tras la falta de descanso, mientras que la regulación de la glucosa empeora. Este desequilibrio favorece los antojos de ultraprocesados y dulces, debilitando el autocontrol.

El desayuno que equilibra el día

Dormir poco desordena tu cuerpo: hambre desatada, fatiga y el truco del desayuno proteico
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La nutricionista Hannah Alderson recomienda apostar por un desayuno rico en proteínas tras una mala noche. Los huevos son la opción estrella: aportan aminoácidos esenciales como la leucina y vitamina B12, nutrientes que ayudan a reparar tejidos y a estabilizar la energía. Combinados con avena o pan integral, prolongan la saciedad y estabilizan el nivel de glucosa.

Alimentos aliados contra la fatiga

Plátanos y avena son un dúo eficaz: el potasio y la fibra del plátano, junto con el betaglucano de la avena, evitan picos de insulina y mantienen la atención. Las almendras y frutos secos, ricos en magnesio y grasas saludables, reducen la fatiga y controlan los antojos. Por su parte, la remolacha y su jugo, gracias a sus nitratos, mejoran la oxigenación y la resistencia física y mental, lo que la convierte en un recurso ideal para combatir el bajón vespertino.

Bebidas que ayudan (y las que no)

Dormir poco desordena tu cuerpo: hambre desatada, fatiga y el truco del desayuno proteico
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El té verde, con cafeína suave y L-teanina, potencia la concentración sin causar nerviosismo. El café, en cambio, conviene limitarlo a una o dos tazas y no tomarlo justo al despertar, cuando el cortisol está elevado. Una opción es enriquecerlo con proteína en polvo, colágeno o especias antioxidantes como cacao y canela.

Recuperar energía sin caer en trampas

No todos los alimentos ayudan tras dormir poco: cereales azucarados, bollería y bebidas energéticas elevan la glucosa rápidamente y provocan más fatiga después. Los pescados grasos y las semillas, en cambio, aportan omega-3 que favorecen la claridad mental. Aunque una noche en vela deja secuelas inevitables, una dieta estratégica puede sostener el rendimiento hasta volver a un descanso reparador.

Fuente: Infobae.

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