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Ciencia

Dos bebés nacieron después de que un robot realizara una parte clave de su fecundación

Un procedimiento que hasta hace poco dependía por completo de la precisión de un embriólogo comenzó a cambiar cuando una máquina asumió una de sus tareas más delicadas.
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Durante décadas, la fertilización in vitro ha combinado medicina, experiencia humana y tecnología para hacer posible algo que parecía reservado a la naturaleza. Pero en 2023 ocurrió un cambio que abrió una nueva puerta: dos bebés nacieron después de que un sistema robótico realizara de forma automatizada una de las operaciones más delicadas de la reproducción asistida.

El avance fue desarrollado por Overture Life junto con investigadores y especialistas de distintas instituciones. Aunque suele describirse como una fecundación realizada por un robot, el sistema no reemplazó todo el proceso de fertilización in vitro. Su función se concentró en automatizar la inyección intracitoplasmática de espermatozoides, conocida como ICSI.

El resultado fue suficiente para demostrar que una tarea que requiere años de entrenamiento podría comenzar a ser ejecutada mediante robótica, visión artificial y sistemas automatizados.

El robot que entró en una de las etapas más delicadas de la FIV

La ICSI consiste en introducir un único espermatozoide directamente dentro de un óvulo mediante una diminuta pipeta. Hasta ahora, esta maniobra dependía en gran medida de la habilidad y experiencia del embriólogo que trabaja frente al microscopio.

El sistema desarrollado por Overture Life, denominado ICSIA, automatizó varios de esos movimientos: el avance de la pipeta, la penetración de las estructuras que rodean al óvulo, la entrada en el ovocito y la liberación del espermatozoide. Para desarrollar la tecnología primero se realizaron pruebas con óvulos de animales y posteriormente con ovocitos humanos descartados.

Después llegó una pequeña prueba clínica con óvulos donados. De 14 ovocitos tratados mediante el sistema automatizado, 13 fueron fecundados correctamente. En el grupo de control, sometido a ICSI manual por embriólogos experimentados, fueron 16 de 18. Finalmente, tres blastocistos cromosómicamente normales procedentes del grupo automatizado fueron transferidos a dos receptoras.

El resultado fueron dos embarazos únicos y, finalmente, dos nacimientos. El estudio científico fue publicado en Reproductive BioMedicine Online en 2023 y presentó el procedimiento como un primer ensayo clínico piloto, por lo que sus resultados todavía debían interpretarse con cautela.
La importancia del experimento no estaba únicamente en que nacieran dos bebés, sino en demostrar que una parte concreta del trabajo de laboratorio podía automatizarse.

De un experimento de laboratorio a una tecnología que busca abaratar la FIV

La automatización plantea una posibilidad que va mucho más allá de la novedad tecnológica: reducir la dependencia de determinados procedimientos manuales y hacer que los laboratorios puedan estandarizar algunas de sus tareas.

Santiago Munné, director de innovación de Overture Life y uno de los responsables del desarrollo, sostuvo que la automatización podría reducir los costos relacionados con la experiencia especializada necesaria para realizar la ICSI. En declaraciones recogidas en 2023, también señaló que una mayor eficiencia podría disminuir la cantidad de ciclos de FIV necesarios para conseguir un embarazo.

La tecnología, sin embargo, no significa que una máquina pueda encargarse por sí sola de todo el proceso reproductivo. La selección de pacientes, la estimulación ovárica, la obtención de los óvulos, el desarrollo embrionario, la evaluación médica y la transferencia continúan requiriendo profesionales y controles clínicos.

Además, el estudio original fue deliberadamente pequeño. Por eso, sus resultados no permiten concluir que la automatización sea automáticamente más eficaz que la ICSI convencional en todos los pacientes.

Desde entonces, la tecnología siguió avanzando. En 2026, Overture anunció la incorporación de su plataforma ICSI.A en centros de fertilidad de distintos países, entre ellos Argentina, como parte de un programa destinado a llevar la ICSI automatizada a la práctica clínica.

Qué cambia para quienes recurren a la fertilización in vitro

La reproducción asistida ya permite que personas con distintas dificultades reproductivas puedan acceder a tratamientos que hace décadas eran impensables. La FIV puede utilizarse, por ejemplo, en casos de obstrucción de las trompas de Falopio y también mediante óvulos donados, entre otras situaciones evaluadas por los especialistas.

El tratamiento comienza con estudios médicos para conocer la situación reproductiva de la paciente y detectar posibles factores de riesgo. Después se realiza una estimulación hormonal destinada a desarrollar varios folículos y, posteriormente, se lleva a cabo la extracción de los óvulos.

Cuando se utiliza ICSI, el espermatozoide se introduce directamente en el óvulo. Si se produce la fecundación, los embriones continúan su desarrollo en el laboratorio y posteriormente se selecciona cuál será transferido al útero según el protocolo médico.

La experiencia puede resultar emocionalmente exigente y, en determinados casos, los especialistas recomiendan acompañamiento psicológico durante el tratamiento. Las probabilidades de éxito dependen de numerosos factores, entre ellos la edad, la calidad de los óvulos y espermatozoides, las características embrionarias y las condiciones clínicas de cada paciente.

Por eso, el verdadero alcance de los robots reproductivos todavía no está definido. Lo que sí quedó demostrado es que una de las operaciones más precisas de la FIV ya puede ser realizada mediante automatización. Y ese pequeño cambio podría ser el comienzo de una transformación mucho mayor en los laboratorios de reproducción asistida.

 

[Fuente: El Destape]

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