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Ciencia

China quiere saber si podremos tener bebés en el espacio. Los primeros resultados no son alentadores

China envió modelos de embriones humanos, ratones y peces cebra a su estación espacial para estudiar la reproducción fuera de la Tierra. Mientras espera esos resultados, un experimento anterior reveló que la microgravedad dificulta la formación de células reproductivas humanas, aunque no parece provocar daños genéticos importantes a corto plazo.
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China está utilizando su estación espacial Tiangong para responder una pregunta que será inevitable si algún día existen bases permanentes en la Luna o Marte: ¿pueden los seres humanos concebir, desarrollar un embarazo y tener hijos lejos de la Tierra?

La misión Tianzhou-10, lanzada en mayo de 2026, transportó embriones de peces cebra y ratones, además de estructuras creadas con células madre que imitan algunas fases iniciales del desarrollo humano. No son embriones convencionales ni pueden convertirse en bebés, pero permiten estudiar cómo reaccionan las células ante la microgravedad y la radiación espacial.

China envió modelos de embriones humanos a Tiangong

Los llamados “embriones humanos artificiales” fueron instalados en uno de los módulos científicos de Tiangong. Un sistema automatizado cambió diariamente el medio de cultivo durante cinco días, tras lo cual las muestras fueron congeladas para compararlas posteriormente con estructuras idénticas mantenidas en laboratorios terrestres.

El objetivo no es intentar iniciar un embarazo en órbita. Los investigadores quieren observar si las primeras etapas del desarrollo celular se alteran cuando desaparece prácticamente la gravedad y aumenta la exposición a la radiación. También buscan identificar cambios que podrían comprometer la implantación, la formación de tejidos o el desarrollo posterior de un embrión.

Los resultados de este experimento todavía no se han publicado. Sin embargo, mientras esas muestras permanecen almacenadas, otro estudio chino basado en misiones anteriores ya ofreció las primeras señales de que la reproducción humana en el espacio podría ser considerablemente más difícil de lo esperado.

Las células reproductivas se desarrollaron peor en el espacio

Científicos de la Academia China de Ciencias y la Universidad de Tsinghua utilizaron un biorreactor automatizado para cultivar células madre embrionarias humanas durante las misiones Tianzhou-1 y Tianzhou-6. El sistema intentó convertirlas en precursores de células reproductivas, folículos ováricos y células madre relacionadas con la producción de espermatozoides.

Los resultados, publicados en Science Advances, mostraron que la eficiencia para generar células germinales primordiales cayó aproximadamente un 50% en el espacio. Estas células son importantes porque representan una de las primeras etapas del proceso que posteriormente origina óvulos y espermatozoides.

Las células precursoras vinculadas a la producción de espermatozoides también proliferaron un 26% más lentamente que las mantenidas en condiciones terrestres. Los análisis detectaron alteraciones en procesos relacionados con los microtúbulos, la organización del entorno celular y el metabolismo de los lípidos.

La buena noticia es que los investigadores no encontraron daños importantes en la integridad del genoma ni grandes alteraciones en la metilación del ADN. Esto sugiere que el ambiente espacial perjudicó el funcionamiento y el desarrollo de las células, pero no necesariamente destruyó su material genético durante los periodos estudiados.

Los ratones no tuvieron crías dentro de la estación

China también investiga la fertilidad de mamíferos, aunque todavía no consiguió que un ratón complete la reproducción en el espacio. Cuatro ejemplares permanecieron alrededor de dos semanas en Tiangong durante 2025. Tras regresar a la Tierra, una hembra quedó embarazada y tuvo tres camadas saludables, un resultado alentador sobre la fertilidad posterior al vuelo, pero que no demuestra que la gestación pueda desarrollarse en órbita.

Otros estudios con roedores indican que la fecundación puede producirse bajo microgravedad simulada, pero la formación de blastocistos y las tasas de nacimiento tienden a disminuir. También se observaron embriones con menos células, mayor daño en el ADN y cambios epigenéticos, aunque la información disponible sigue siendo limitada y, en ocasiones, contradictoria.

Hasta ahora no existe ningún caso conocido de concepción humana en el espacio. Además de la radiación y la microgravedad, un embarazo debería afrontar pérdida ósea, cambios hormonales, desplazamiento de fluidos y dificultades para el desarrollo del sistema cardiovascular y el esqueleto fetal.

Los primeros resultados no permiten afirmar que tener bebés fuera de la Tierra sea imposible. Lo que muestran es que la reproducción humana depende de procesos celulares muy sensibles a un ambiente para el que nuestra especie nunca evolucionó. Antes de pensar en colonias espaciales autosuficientes, será necesario resolver un problema mucho más básico: conseguir que la vida pueda comenzar y desarrollarse de forma segura lejos de nuestro planeta.

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