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Tecnología

Dos torres de 200 metros en medio del desierto: Así funciona la primera planta termosolar de doble torre del mundo

China ha levantado en Gansu un complejo termosolar con 30.000 espejos que concentran la luz en dos torres de 200 metros. Gracias a sales fundidas que almacenan el calor, la planta puede generar electricidad limpia incluso durante la noche con una eficiencia un 24% superior a otras instalaciones.
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Los desiertos siempre han sido territorios de misterio, vastas extensiones donde la vida se limita a oasis dispersos. Hoy, esos paisajes inhóspitos se han convertido en escenario de un experimento energético sin precedentes: transformar arena y sol en electricidad limpia y constante. En Asia, las torres termosolares emergen como una promesa futurista de energía inagotable.

Dos torres que dominan el horizonte

En medio del desierto asiático, dos torres de 200 metros prometen cambiar el futuro de la energía
© Hengji Energy.

En Gansu, una región marcada por montañas áridas y vientos intensos, se alzan las primeras torres termosolares de doble configuración del planeta. Con 200 metros de altura, concentran el calor capturado por 30.000 heliostatos organizados en círculos concéntricos que siguen el movimiento solar. La innovación no radica solo en su tamaño, sino en la posibilidad de redirigir los reflejos a cualquiera de las dos torres, optimizando el flujo energético durante todo el día.

Esta disposición, única en el mundo, convierte al complejo en un referente de la tecnología CSP (energía solar de concentración), donde el calor se acumula en sales fundidas. Este sistema permite que los generadores funcionen incluso de noche, liberando lentamente la energía acumulada durante el día.

Un oasis energético en construcción

En medio del desierto asiático, dos torres de 200 metros prometen cambiar el futuro de la energía
© Hengji Energy.

El proyecto forma parte de un megaplan de energías limpias que combina solar, eólica y térmica. Su objetivo: superar los 1.800 millones de kilovatios-hora al año y evitar la emisión de 1,53 millones de toneladas de carbono. La magnitud de la obra y su eficiencia, que se estima un 24% superior a instalaciones similares, la convierten en un punto de inflexión para la energía renovable en Asia.

Los espejos alcanzan un 94% de reflectividad, lo que asegura que casi toda la radiación solar incidente se canalice hacia los receptores. Este nivel de precisión es el que explica el potencial de las torres, que podrían multiplicarse en el futuro para escalar la producción.

Entre fascinación y advertencias

La visión de dos gigantes metálicos emergiendo en medio del desierto recuerda tanto a la ciencia ficción como a un nuevo capítulo de la ingeniería energética. Sin embargo, el proyecto también arrastra preguntas: ¿podrá sostenerse en el tiempo frente a los altos costes de inversión? ¿Evitará el destino de anteriores iniciativas fallidas en otras regiones?

Mientras tanto, Asia ya presume de la primera central termosolar de doble torre del mundo, un hito que promete redefinir la manera en que aprovechamos uno de los recursos más abundantes de la Tierra: el sol.

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