La historia de las plantas termosolares parecía haber quedado escrita: una tecnología prometedora que no pudo competir con la caída de precios de los paneles fotovoltaicos. Sin embargo, un proyecto en Estados Unidos plantea un giro inesperado. Sus gigantescos heliostatos podrían pasar de generar electricidad a proteger al planeta… o vigilar el espacio.
El ocaso de una promesa energética
Las plantas termosolares fueron, durante años, la gran esperanza de la energía renovable. Basadas en enormes campos de heliostatos —espejos que siguen la trayectoria del sol y concentran su luz en un punto para generar calor y electricidad—, parecían destinadas a liderar la transición energética. Pero los números cuentan otra historia: en 2023 se añadieron 345 gigavatios de energía solar fotovoltaica en todo el mundo, mientras que la termosolar apenas sumó 0,3 GW. Con proyectos paralizados y muchas instalaciones en desuso, parecía que el capítulo estaba cerrado.
Un uso inesperado para la defensa planetaria

En medio de este declive, científicos de los Laboratorios Sandia han encontrado una oportunidad inesperada. John Sandusky, uno de los investigadores, propone convertir los heliostatos en un sistema de detección de objetos cercanos a la Tierra. “Estos campos no tienen trabajo por la noche. Podrían ayudar a encontrar asteroides a un costo relativamente bajo”, explica.
La idea es simple, pero ambiciosa: aprovechar la capacidad de los heliostatos para concentrar luz y medir la velocidad de asteroides que se mueven cerca de las estrellas. A diferencia de los telescopios tradicionales, costosos y limitados en número, esta técnica podría ampliar la vigilancia espacial sin requerir nuevas infraestructuras astronómicas.
Más allá de los asteroides: un aliado para la Fuerza Espacial
Aunque la investigación está en fase inicial, sus aplicaciones podrían ir más lejos. Los heliostatos podrían contribuir a la labor de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, rastreando objetos y naves en órbitas cercanas a la Luna. En un contexto donde la defensa planetaria y la seguridad espacial ganan importancia, la tecnología termosolar podría tener una segunda oportunidad, lejos de su función original, pero con un impacto potencialmente histórico.