Un grupo de participantes de varios organismos estadounidenses fue parte de este primer simulacro en su clase, para probar qué tan preparados estamos ante una tormenta solar severa. Se reveló que hay grandes falencias para pronosticar el clima espacial y eso podría poner en riesgo a los sistemas esenciales.
La fuerza de tareas de Operaciones, Investigación y Mitigación del Clima Espacial (SWORM, en inglés) es un grupo que nuclea a varios organismos como la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica (NOAA) y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que organizaron un simulacro de emergencia ante clima espacial. Los resultados se publicaron en un informe que señaló limitaciones significativas en la capacidad para pronosticar el clima espacial.
El simulacro se hizo el 8 y 9 de mayo de 2024 en el Laboratorio de Física Aplicada John Hopkins (APL) de Laurel, Maryland, y en una Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) de Denver, Colorado. La emergencia se simuló en cuatro módulos que involucraban una serie de eventos solares con efectos adversos en nuestros sistemas de Tierra y del espacio. Los efectos incluían un apagón en las comunicaciones por radio, pérdida de funcionalidad de GPS, cortes de energía, intensa exposición a la radiación en astronautas y satélites, e incapacidad para rastrear y comunicarse con satélites en órbita.
Uno de los módulos se ubicaba en el futuro, y se les pedía a los participantes que imaginaran una situación hipotética que sucediera durante ocho días en enero y febrero de 2028. En esa situación la NOAA rastrea una región activa de la superficie solar que rota hasta posicionarse en dirección a la Tierra. Y para complicar más las cosas, hay dos astronautas camino a la luna a bordo de la nave Orion, en tanto que dos astronautas más están en la superficie lunar formando parte de las misiones Artemis. El simulacro pedía que consideraran si su organización tenía políticas o protocolos a seguir en caso de un gran evento de clima espacial.
Al mismo tiempo en que se llevaba a cabo el simulacro se dio la tormenta geomagnética más potente en más de 20 años. El 10 de mayo de 2024, una tormenta geomagnética G5, o extrema, impactó en la Tierra como resultado de enormes expulsiones de plasma de la corona del sol (eyecciones de masa coronal). La tormenta G5 causó algunos efectos perjudiciales en la red eléctrica de la Tierra, y se vieron algunas auroras espectaculares en gran parte del planeta. La tormenta también aumentó la densidad atmosférica en la baja órbita terrestre casi en un orden de magnitud, lo que a su vez causó arrastre atmosférico que afectó a los satélites.
Lo que hallaron
Los pronosticadores del clima espacial monitorean la actividad solar y las eyecciones de masa coronal, pero estas tormentas son difíciles de predecir. “Nunca sabemos lo que sucederá, de qué está compuesta la eyección de masa coronal, ni cómo será hasta que llega a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, lo que significa que llegará en unos 15 a 45 minutos”, le dijo a Gizmodo en una entrevista anterior Shawn Dahl, coordinador de servicio del Centro de Predicción del Clima Espacial. “Entonces recién podemos ver de qué está compuesta la eyección de masa coronal, qué potencia magnética tiene, a qué velocidad se mueve, y si se conectará con la Tierra.
Los participantes hallaron que lo más complicado en el pronóstico del clima espacial es la incapacidad para predecir cómo afectará a la Tierra la eyección de masa coronal. La ciencia puede conocer el verdadero impacto de la eyección unos 30 minutos antes de su impacto, que es cuando se hace aparente la orientación del campo magnético de la nube de partículas.
El informe sugiere invertir en satélites de clima espacial de nueva generación y desarrollar y desplegar más sensores para monitorear, además de recomendar que los organismos de EE.UU. colaboren con socios internacionales y con el sector privado.
“Es crucial que se hagan continuos esfuerzos que nos preparen para un evento climático espacial porque un evento extremo potencialmente puede impactar en la infraestructura crítica de la nación y poner en riesgo la seguridad nacional”, indica el informe. “Así como nos preparamos para responder ante terremotos, huracanes y ciberataques, nuestra nación tiene que actuar antes de que ocurra un gran evento climático espacial”.