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El abismo oculto bajo el hielo: Revelan el punto más profundo de la Tierra en la Antártida

Un hallazgo reciente en el glaciar Denman ha cambiado para siempre nuestra comprensión del continente helado: el punto terrestre más profundo del planeta no está en el Mar Muerto, sino enterrado bajo kilómetros de hielo antártico. Este descubrimiento abre preguntas urgentes sobre la estabilidad del casquete polar y el futuro climático.

Durante siglos, la Antártida ha permanecido como un territorio lleno de enigmas. Su inmensidad blanca esconde secretos bajo capas de hielo de varios kilómetros, inaccesibles para el ojo humano y apenas cartografiados por la ciencia. Hoy, gracias a un mapa inédito, se desvela un abismo que redefine la geografía de nuestro planeta y plantea nuevos retos para entender la crisis climática.

Una cartografía que cambia la historia

El abismo oculto bajo el hielo: revelan el punto más profundo de la Tierra en la Antártida
© Cindy Starr / NASA.

El proyecto BedMachine Antártica, dirigido por el glaciólogo Mathieu Morlighem en la Universidad de California, transformó el modo en que observamos el continente austral. A diferencia de los métodos tradicionales de radar aéreo, este mapa combina millones de kilómetros de sondas históricas con datos de velocidad del hielo y batimetría recolectada por la NASA. El resultado es la representación más precisa jamás realizada del lecho antártico.

La publicación en Nature Geoscience de estos hallazgos no solo añadió rigor científico, sino que reveló un paisaje subterráneo de cañones y cordilleras cuya existencia era hasta ahora apenas intuida. El glaciar Denman, al este de la Antártida, se erige como protagonista de este descubrimiento.

El glaciar Denman y el descenso hacia lo desconocido

El abismo oculto bajo el hielo: revelan el punto más profundo de la Tierra en la Antártida
© Cindy Starr / NASA.

Por primera vez se ha medido con exactitud que el cañón bajo el glaciar Denman alcanza los 3.500 metros por debajo del nivel del mar. Este dato supera con creces el récord que hasta ahora ostentaba el Mar Muerto, situado a 395 metros bajo el nivel del mar. Lo sorprendente no es solo la profundidad, sino la importancia de esta depresión angosta que permite que enormes volúmenes de hielo fluyan hacia la costa.

Los científicos advierten que este abismo no es una simple curiosidad geográfica: constituye un punto crítico para la estabilidad del hielo oriental de la Antártida. Cualquier cambio en el equilibrio de Denman podría liberar cantidades masivas de agua al océano, modificando de manera irreversible el nivel del mar global.

Ecos de un futuro incierto

El mapa BedMachine reveló también crestas que estabilizan parte del hielo en las montañas Transantárticas, actuando como defensas naturales. Sin embargo, en glaciares como Thwaites o Pine Island, la configuración del lecho indica vulnerabilidad extrema. Con el aumento proyectado de las temperaturas, estas masas heladas podrían acelerar su retirada y desencadenar un colapso con consecuencias planetarias.

Los investigadores señalan que el conocimiento adquirido no es un punto final, sino una base para futuros modelos climáticos. Comprender cómo interactúan las profundidades invisibles de la Antártida con el sistema climático será esencial para anticipar fenómenos que afectarán a costas, corrientes oceánicas y biodiversidad en todo el mundo.

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