Cuando en primavera parecía inminente que Jared Isaacman —fundador de Shift4 y conocido astronauta privado— fuese nombrado administrador de la NASA, pocos imaginaron que su plan de trabajo interno acabaría filtrándose meses después. La abrupta ruptura entre Elon Musk y el presidente Trump congeló el nombramiento en mayo, pero una serie de decisiones polémicas del administrador interino, Sean Duffy, y la posterior distensión política han devuelto a Isaacman al centro del tablero. Ahora, con el proyecto Atenea ya filtrado, podemos analizar cómo imagina él el futuro de la agencia.
El documento reúne una reorganización profunda de los centros de la NASA, cambios estructurales radicales y un giro claro hacia un programa espacial liderado por la iniciativa privada. Pero es la parte tripulada —Luna y Marte— la que más impacto ha generado.
Cancelar el SLS tras Artemisa III y acelerar el regreso a la Luna

Isaacman sostiene que la NASA debería completar Artemisa III lo antes posible, asegurando un alunizaje estadounidense antes de que China logre su propia misión tripulada. Para ello, propone cancelar el cohete SLS tras Artemisa III y sustituirlo en misiones posteriores por dos arquitecturas diferentes:
- New Glenn + Orión, como alternativa comercial al SLS.
- Starship de SpaceX, integrada como sistema plenamente operativo.
Cuando Atenea se escribió, el futuro del programa era todavía incierto. El Congreso, con Ted Cruz como defensor del SLS, ha mantenido vivas Artemisa IV y V, pero más allá de esas misiones todo sigue en duda. La visión de Isaacman apuesta por transitar hacia sistemas reutilizables y comerciales como eje de la exploración tripulada.
La propuesta del administrador interino, Sean Duffy, para estudiar un módulo lunar simplificado para Artemisa III —basado en Blue Moon Mark I con cabina tripulada— parece haber perdido fuerza. Atenea no respalda intentos de rediseñar el HLS en tan poco tiempo.
Olympus: carta blanca a SpaceX para empezar a colonizar Marte
Más allá de la Luna, el punto más llamativo del informe es Proyecto Olympus, una iniciativa para integrar los planes marcianos de SpaceX dentro del marco de la NASA. La idea sería enviar varias Starship sin tripulación a Marte en 2026, estableciendo una base inicial denominada Mars Discovery Base.
Aunque el plan recuerda a los conceptos marcianos que SpaceX ha presentado durante años, la novedad está en la oficialización dentro de la NASA: Olympus sería un programa propio de la agencia, con financiación y gestión pública, pero aprovechando la arquitectura privada de Musk.
La ventana de lanzamiento de 2028 ampliaría el asentamiento con nuevas Starship y mayor infraestructura, siempre con un enfoque de exploración temprana, no necesariamente colonización permanente.
- Reactores nucleares para bases, propulsión y remolcadores interplanetarios
- Una de las obsesiones de Isaacman es el desarrollo de reactores nucleares de fisión con aplicaciones directas en:
- Generación eléctrica para bases lunares y marcianas.
- Propulsión de tipo NEP (Nuclear Electric Propulsion) con motores iónicos o de plasma.
- Remolcadores tripulados y automáticos capaces de transportar carga y naves.
Su visión incluye potencias eléctricas de varios megavatios, algo muy superior a los experimentos espaciales actuales. Atenea incluso plantea que esta tecnología pueda servir también a la defensa estadounidense, con proyectos como Golden Dome (SDI 2.0), y que la estación lunar Gateway se reconfigure como banco de pruebas nuclear en órbita.
Como primera fase, el plan menciona lanzar VALKRE, un reactor del Laboratorio Nacional de Idaho, dentro de un remolcador NEP de más de 100 kW en misión no tripulada a Marte. Después, una nave tripulada o módulos láser militares podrían acoplarse a dicho remolcador.
Lo más polémico: Isaacman sugiere que centros clave como Marshall y Michoud, centrados en el SLS, deberían transformarse para trabajar en el programa nuclear NEP, abandonando el desarrollo del cohete.
¿Puede Isaacman ejecutar realmente este plan?
Si Isaacman acaba siendo nombrado administrador, su mayor desafío no será sólo tecnológico, sino político. Atenea implica una reorganización profunda de los centros de la NASA, un cambio cultural enorme y una dependencia creciente de SpaceX como socio operativo.
También persiste la duda sobre el HLS de SpaceX: si la Starship no está lista a tiempo para Artemisa III, ¿qué haría Isaacman? El propio documento reconoce que la fecha oficial de 2027 es optimista, y que casi todos dan por hecho que la misión se retrasará a 2028.
Las propuestas nucleares también requerirán consenso legislativo, financiación sostenida y aprobación de seguridad, algo que históricamente ha frenado cualquier programa espacial nuclear ambicioso.
El Proyecto Atenea es un manifiesto audaz, futurista, polémico y profundamente alineado con la visión de Musk. El tiempo dirá si Isaacman podrá llevarlo a cabo o si quedará como otro plan imposible en el archivo de la NASA.
[Fuente: Eureka]