La colonización de Marte siempre fue vista como el siguiente gran salto de la humanidad, pero un desafío se mantiene intacto: ¿cómo construir viviendas seguras en un planeta inhóspito sin depender del envío constante de recursos desde la Tierra? Transportar materiales pesados haría cualquier misión inviable. Por eso, un nuevo estudio abre un camino revolucionario: usar microorganismos terrestres para fabricar “cemento biológico” a partir del propio suelo marciano.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Milán presentaron en Frontiers un método que combina dos bacterias —Sporosarcina pasteurii y Chroococcidiopsis— para generar un material resistente capaz de convertirse en paredes y módulos habitables. La clave está en un proceso natural conocido como biomineralización, el mismo que formó arrecifes y estructuras minerales en la Tierra hace millones de años.
La primera colonia humana en Marte ya está en fase de preparación, y se espera que un pequeño grupo de pioneros habite una ciudad autosuficiente en la próxima década, marcando un nuevo capítulo en la historia de la exploración espacial. 🚀 pic.twitter.com/H2jlJxh5Ap
— Jaime Maussan (@jaimemaussan1) June 17, 2025
Dos microbios, un objetivo: transformar el polvo de Marte en hormigón
Sporosarcina pasteurii produce carbonato de calcio a través de la ureólisis, lo que permite consolidar suelos sueltos. Chroococcidiopsis, una cianobacteria capaz de sobrevivir a condiciones extremas, aporta oxígeno y crea un entorno protector que favorece el crecimiento de su compañera. Juntas generan un “biocemento” que podría mezclarse con regolito marciano para imprimir estructuras 3D directamente en el planeta rojo.
Además, la cianobacteria produce polímeros que protegen a Sporosarcina de la fuerte radiación UV. Esta colaboración microbiana no solo constituye la base del material constructivo, sino que también podría integrarse a sistemas de soporte vital: oxígeno para respirar y amonio para fertilizar cultivos en futuras huertas marcianas.
Construir sin enviar cargas desde la Tierra
Marte es un mundo frío, con una atmósfera tenue y radiación intensa. Levantar un refugio allí no consiste solo en “fabricar una casa”: requiere aislamiento térmico, protección contra partículas energéticas y estructuras presurizadas. Si los ladrillos pueden fabricarse in situ, la logística se transforma por completo.

La NASA espera que los primeros hábitats humanos lleguen en la década de 2040. Para entonces, esta técnica podría permitir módulos autosostenibles impresos con suelo marciano, reduciendo costos y abriendo paso a bases permanentes.
Lo que falta para convertir la teoría en colonia real
El principal límite es que aún no se puede probar el sistema con suelo marciano auténtico, ya que la misión de retorno de muestras enfrenta retrasos. Por ahora se trabaja con simuladores del regolito. También será necesario validar el proceso frente a condiciones reales: baja presión, temperaturas extremas y radiación.
Si supera estas pruebas, los futuros astronautas podrían fabricar viviendas, laboratorios, depósitos e incluso zonas agrícolas sin esperar envíos terrestres. Un paso crucial hacia una Marte autosustentable.
Fuente: Infobae.