La estación espacial Tiangong ya no será solo un centro de investigación científica. China ha anunciado el desarrollo de un sistema defensivo para protegerla de naves desconocidas que puedan ponerla en riesgo. Tras incidentes con satélites comerciales, Pekín da un paso hacia la vigilancia activa orbital con robots de intercepción, en un contexto internacional donde el espacio se convierte, cada vez más, en un territorio disputado.
Robots interceptores: la nueva frontera defensiva china

China planea blindar su estación Tiangong con un sistema de defensa orbital sin precedentes. Según el científico Sun Zhibin del Centro Nacional de Ciencia Espacial de Pekín, el nuevo sistema contará con robots propulsados capaces de interceptar objetos no identificados que entren en la zona operativa de la estación, actualmente situada a unos 380 km sobre la Tierra.
A diferencia de tecnologías destructivas como cañones o rayos de energía, el método chino es no letal: si una nave se acerca demasiado, un robot se lanzaría para acoplarse al objeto y desviarlo de forma controlada. “Primero evaluamos su intención. Luego decidimos si esquivamos, ajustamos órbita o liberamos un robot para sujetarlo y redirigirlo”, explicó Sun en una conferencia recogida por el South China Morning Post. Esta solución evita la creación de desechos espaciales, que podrían convertirse en metralla letal para la propia Tiangong.
El origen del miedo: incidentes con satélites Starlink

El desarrollo de este sistema viene motivado por dos incidentes cercanos ocurridos en 2021, cuando satélites de SpaceX alteraron su trayectoria y se aproximaron peligrosamente a la estación china. En julio, el satélite Starlink-1095 descendió hasta 382 km de altitud, y en octubre, el Starlink-2305 realizó maniobras impredecibles, obligando a la tripulación de las misiones Shenzhou-12 y Shenzhou-13 a ejecutar maniobras de emergencia.
China presentó una queja formal ante las Naciones Unidas, acusando a SpaceX de poner en peligro vidas humanas. Aunque la empresa afirma que sus satélites tienen sistemas autónomos para evitar colisiones, no aclaró si las maniobras fueron automáticas o controladas desde tierra. Estos episodios pusieron de relieve la fragilidad de las infraestructuras orbitales ante acciones accidentales o deliberadas.
El espacio como nuevo campo de batalla
La decisión de armar la Tiangong no es un caso aislado. Se enmarca en una tendencia más amplia: la militarización acelerada del espacio. Rusia ha probado misiles antisatélite que amenazan a la ISS, Estados Unidos avanza con su sistema Golden Dome, y China ya ha protagonizado el primer combate entre naves espaciales, según el Pentágono.
Este contexto inquietante apunta a que el espacio ya no es un territorio exclusivamente científico. Las potencias lo consideran clave para la hegemonía global, y las estaciones como la Tiangong se convierten en piezas estratégicas a proteger… o controlar.