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Ciencia

El calor extremo pone contra las cuerdas al deporte de élite: jugadores exigen cambios inmediatos

El Mundial de Clubes 2025 en Estados Unidos evidenció la urgencia de replantear cómo se organizan las competiciones deportivas en plena era del calor extremo. Mareos, calambres y fatiga marcaron la protesta de futbolistas y atletas, que piden medidas estructurales para evitar riesgos graves en un contexto climático cada vez más hostil.
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El verano de 2025, uno de los más cálidos jamás registrados, ha convertido al deporte en un escenario crítico de adaptación climática. Fútbol, tenis y atletismo ya han sufrido el impacto de temperaturas históricas que ponen en riesgo la salud y el rendimiento. El Mundial de Clubes se convirtió en el símbolo de esta crisis, con jugadores denunciando condiciones insoportables y organismos internacionales obligados a debatir cambios que antes parecían impensables.

El Mundial de Clubes como punto de inflexión

Bajo sensaciones térmicas de 40 ºC y una humedad del 78 %, varios futbolistas denunciaron mareos y dolores musculares durante el torneo en Estados Unidos. Marcos Llorente, del Atlético de Madrid, relató que incluso le dolían los pies al frenar o arrancar. La queja colectiva de jugadores convirtió al campeonato en un caso emblemático.

Deporte de élite contra el termómetro

El problema trasciende el fútbol. El tenis también lo ha sufrido: Wimbledon vivió la jornada inaugural más calurosa de su historia, mientras que en Australia la United Cup dejó a jugadores exhaustos bajo temperaturas extremas. Alexander Shevchenko declaró que tras su partido sentía “como si fuera a morirse”. Los Juegos Olímpicos de París 2024 también registraron casos de calambres, náuseas y mareos con temperaturas superiores a 35 ºC.

Un riesgo que crece con el cambio climático

El índice TGHB, que combina temperatura, humedad, viento y radiación, se ha disparado en la última década. En 2014 solo Orlando quedaba fuera del rango seguro para el Mundial de Selecciones; en 2025, siete de once sedes superan los valores compatibles con la práctica deportiva segura. La ciencia advierte que las pausas de hidratación no son suficientes: se necesita reprogramar partidos si el TGHB supera los 32 ºC.

Propuestas de adaptación sobre la mesa

FIFPRO y World Athletics ya sugieren medidas concretas: instalar sistemas de climatización en estadios, trasladar eventos a primavera u otoño, programar competiciones en horarios nocturnos y someter a los deportistas a pruebas de estrés térmico. La aclimatación previa de una semana es otra estrategia en estudio. El informe Los Juegos del fuego alerta de que muchas ciudades quedarán descartadas como futuras sedes olímpicas por incompatibilidad térmica.

El deporte ante una amenaza existencial

No solo los atletas sufren: entrenadores, árbitros, personal técnico y aficionados también se ven expuestos en escenarios deportivos cada vez más hostiles. Para Sebastián Coe, presidente de la Federación Internacional de Atletismo, el cambio climático es ya “una amenaza existencial para el deporte”. Si no se actúa con urgencia, la combinación de altas temperaturas y calendarios rígidos podría desencadenar tragedias anunciadas.

Fuente: Meteored.

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