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Ciencia

El cambio de hora en invierno tiene un beneficio inesperado: mueren menos ciervos

Un estudio descubre que la hora extra de luz reduce los atropellos a animales.
Ed Cara

Tiempo de lectura 5 minutos

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En estos día, muchos países emprenden el segundo cambio anual de hora. En España, por ejemplo fue el pasado día 30. En Estados Unidos ocurrirá el próximo 6 de noviembre. Cada vez que eso ocurre se suele generar un encendido debate sobre si la medida realmente es útil o no. Pues bien, por si sirve de algo resulta que al menos sí es tremendamente útil para una cosa: salvar ciervos.

Un estudio hecho púbico esta semana ha analizado millones de horas de datos de tráfico en Estados Unidos. Su conclusión es que el establecimiento del horario de verano permanente evitaría más de 35.000 muertes de ciervos y miles de lesiones humanas por colisiones entre animales y automóviles cada año.

El horario de verano exige que las personas adelanten sus relojes una hora durante los meses más cálidos del año. En Estados Unidos, esto es de marzo a noviembre. Una vez que aparecen los meses más fríos, los relojes se retrasan una hora a la hora estándar para supuestamente ahorrar en la factura eléctrica. Este vaivén horario está destinado a lograr que las personas obtengan más luz del día durante sus horas más activas. El regreso a la hora estándar en otoño significa que los amaneceres y atardeceres también comienzan antes en relación con el horario de verano.

Desafortunadamente, a lo largo de los años se ha ido acumulando evidencia de que estos cambios de reloj son activamente dañinos. Un estudio, por ejemplo, reveló que los accidentes automovilísticos fatales aumentan en la semana posterior al regreso del horario de verano. Esto se debe en parte al cambio abrupto en los patrones de sueño que puede inducir una especie de desfase horario en los conductores. Como resultado, algunos expertos e incluso legisladores han hecho esfuerzos para abolir los cambios de hora y establecer una rutina permanente durante todo el año.

El autor de este nuevo estudio es Calum Cunningham, investigador de vida silvestre en la Universidad de Washington. Cunningham y sus colegas estaban estudiando los efectos potenciales de la luz solar en las colisiones entre animales y vehículos cuando notaron que la implementación del horario de verano y la hora estándar cada año significaba que los amaneceres y atardeceres ocurren en diferentes horas de reloj. Para comprender mejor el impacto que estos cambios podían tener en los accidentes, decidieron analizar con más detalle los datos recopilados por el Departamento de Transporte de EE. UU.

Cunningham y su equipo terminaron analizando más de un millón de accidentes automovilísticos relacionados con ciervos y casi 100 millones de horas de datos de tráfico. Su conclusión fue bastante clara.

“Los cambios de hora dos veces al año provocan un cambio abrupto en el lapso de la actividad humana en relación con el amanecer y el atardecer. Esto significa que cambiar del horario de verano al horario estándar en otoño hace que el tráfico pico se desplace a después de la puesta del sol”, explicó Cunningham a Gizmodo en un correo electrónico. “Cómo los animales son más difíciles de ver por la noche, el aumento del tráfico después del anochecer provoca un aumento del 16 % en las colisiones de vehículos con venados [en la semana posterior al regreso de la hora estándar]”.

Yendo un paso más allá, el equipo también desarrolló modelos sobre cómo la frecuencia de estos choques se vería afectada por el horario de verano permanente o el horario estándar. Estiman que el cambio de hora permanente evitaría alrededor de 36.550 muertes de ciervos, 33 muertes humanas, 2054 lesiones humanas y $1.190 millones en costos de accidentes por año. Los mayores beneficios se observan en las regiones orientales de las zonas horarias.

Por el contrario, establecer una hora estándar permanente daría lugar a 73.660 muertes de ciervos adicionales, 66 muertes humanas, 4140 lesiones y $2.390 millones en daños materiales cada año. Encima es probable que estas estimaciones sean conservadoras, ya que el modelo se basa en datos de colisión informados y muchos de estos accidentes no se contabilizan oficialmente. Los hallazgos del equipo se publicaron el miércoles en Current Biology.

Aunque muchas personas preferirían apegarse a un horario de reloj constante, el debate sobre qué sistema es mejor continúa. A principios de este año, por ejemplo, el Senado de los EEUU aprobó un proyecto de ley que consagraría el horario de verano permanente. La decisión fue recibida con feroces críticas por parte de organizaciones y expertos médicos. Estos grupos han argumentadodurante mucho tiempo que el horario estándar permanente sería mejor debido a los efectos negativos (confirmados, pero sutiles) del horario de verano en nuestra salud, particularmente en nuestros patrones de sueño.

Cunningham dice que sus hallazgos agregan algo de peso al argumento de que sería mejor adoptar un horario de verano permanente, aunque señala que cualquiera de las opciones tiene pros y contras. De hecho, en un editorial adjunto, la cronobióloga y científica del sueño Eva Winnebeck argumenta que la reducción de las muertes humanas por accidentes relacionados con animales como resultado del horario de verano permanente probablemente no compensaría el aumento de las muertes humanas por accidentes automovilísticos en general causados ​​por la somnolencia (quizás más de 1.200 al año, según la investigaciónque ella cita sobre los efectos de vivir en zonas horarias desalineadas).

El proyecto de ley del Senado languidece en el Congreso, sin planes aparentes de la Cámara para votar su propia versión a corto plazo. Durante al menos un año más, el horario de verano llegará a su fin programado este mes en Estados Unidos. Incluso si finalmente se elimina el horario de verano en favor de un horario estándar permanente, aún puede haber una manera de garantizar mejor la seguridad tanto de los ciervos como de los humanos. Cunningham señala que las colisiones relacionadas con animales parecen ser 14 veces más probables en las dos horas posteriores a la puesta del sol que en las dos horas anteriores. Por lo tanto, cualquier política que pueda reducir la conducción nocturna en general debería poder prevenir muchos accidentes. Estas políticas también podrían centrarse en los puntos críticos de actividad de los ciervos y programarse específicamente para noviembre, ya que es cuando estos animales están más activos debido a que coincide con las dos o tres semanas de su temporada de apareamiento.

Todo esto también significa que las personas pueden aportar su granito de arena para mantenerse seguros a sí mismos y a sus vecinos peludos en la carretera.

“En términos de lo que las personas individuales pueden hacer, si puedes conducir antes del anochecer, eso reducirá significativamente el riesgo de matar la vida silvestre y, al mismo tiempo, reducirás el riesgo de tener un accidente que puede dañarte a ti y a tu vehículo”, dijo Cunningham.

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