Saltar al contenido
Ciencia

El camino plausible de Silicon Valley al negocio de los bebés de diseño, aunque es ilegal

“La forma de venderlo al mundo es a través de la prevención de enfermedades…y mostrando que sí puedes lograrlo”.
Por Ece Yildirim Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

En Silicon Valley están cada vez más interesados en la cuestionada y  moralmente criticada práctica de la edición de embriones.

Funcionaría de este modo: las compañías utilizarían la tecnología existente de edición de genes, llamada  Crispr, y con ella eliminarían las características indeseables del ADN de un embrión, espermatozoide u óvulo.

Dos startups en particular llegaron a la primera plana el mes pasado por su trabajo en este campo. Una de ellas es Preventive, la startup con base en California y que cuenta con el respaldo de Brian Armstrong, CEO de Coinbase, de Sam Altman que es CEO de OpenAI y de su esposo. Se dijo que la startup ya tuvo   a una pareja interesada en usar sus servicios, pero la compañía lo niega.

Y también está Manhattan Genomics, con sede en Nueva York y cofundada por quien recibiera asistencia financiera de parte de Peter Thiel, inversor tecnológico y conferencista contra anticristos, que da dinero a la gente para que deje la universidad y cree un negocio.

Sin embargo, hay un problemita: la práctica que despierta interés en los inversores está prohibida por la ley en EE.UU.

Las startups no solo se verían impedidas para editar embriones en EEUU. sino que enfrentarían restricciones federales a la investigación y el desarrollo que busque e intente perfeccionar la tecnología. En privado pueden investigar todo lo que quieran, pero según políticas de la FDA no pueden gastar fondos federales en investigación de edición de embriones, ni obtener aprobación clínica para usar un embrión que haya sido editado.

Eso no les deja mucho espacio de acción a estas compañías, según el profesor de bioética Arthur Caplan de la Universidad de Nueva York.

“Es muy fácil para el gobierno vincular actividades privadas con el financiamiento del gobierno porque dirán cosas como ‘bueno, usaron un secuenciador de ADN que se fabricó con dinero público, así que no pueden usarlo’”, le dijo Caplan a Gizmodo.

Siempre hay una manera

Estas compañías podrán tener sus sedes en Estados Unidos e incluso teóricamente hacer negocios con parejas estadounidenses siempre y cuando la edición e implante de los embriones suceda en otro país donde sí esté permitido por la ley.

Hoy no hay países que explícitamente permitan y regulen la edición de genes que dé como resultado un bebé real, aunque hay algunos relativamente más amigables para con la práctica que los EE.UU. y otros que no tienen siquiera leyes que explícitamente refieran al tema.

Hay países como China y Reino Unido que permiten la edición de embriones para investigación, pero la prohíben estrictamente para fines reproductivos. En 2019, China fue el lugar en el que se dio la única instancia documentada de embriones editados que llegaron a término. El científico que produjo los embriones fue condenado a pasar tres años en prisión pero volvió a trabajar en investigación de edición de genes de embriones desde el año pasado. En un giro que parecería tomado de un libro ese investigación además es el ex amante de Cathy Tie, miembro del grupo de Thiel que co-fundó Manhattan Genomics.

Naturalmente, ambas startups buscan el lugar adecuado para una operación de este tipo. Preventive busca ubicar sus experimentos en Emiratos Árabes Unidos en tanto que Manhattan Genomics piensa llevar a cabo sus estudios y ensayos en Honduras, según el Wall Street Journal.

A pesar de que el marco legal y ético de EE.UU. se opone a la práctica, cuando la industria comience a escalar en Silicon Valley y empiecen a sumarse avances científicos y llegue más dinero, eso podría cambiar la balanza a su favor.

En el informe el WSJ afirmaba que Armstrong, que apuesta a Preventive, había mencionado un plan de impacto mundial para que se acepte la práctica haciendo que las startups llevaran a cabo su trabajo en privado para luego mostrar a un bebé sano producto de un embrión de ingeniería genética. Pero una vocera de Armstrong negó que él alguna vez siquiera recomendara que Preventive operara de esa manera, y dijo que él opina que ese plan es una mala idea.

El objetivo

Se supone que el objetivo de las dos startups y las muchas más que surgirán, es terminar con enfermedades genéticas como la anemia de células falciformes. Si logra ese objetivo, ayudarían a la humanidad a erradicar muchas enfermedades y hasta se podría en general sintonizar a los bebés para que el sistema inmunológico de la nueva generación sea más fuerte.

Sin embargo hay varios problemas. Uno de ellos es el riesgo que llega con cada edición de genes. Aunque la tecnología ha mejorado mucho, sigue siendo bastante frágil. Las ediciones pueden provocar efectos indeseados que podrían dar lugar a problemas más graves que los que intentaban eliminar.

“No quieres matar o deformar a un bebé solo porque esperas hacer que sea un mejor violinista”, dijo Caplan.

El segundo obstáculo es el acceso. La edición genética de embriones es costosa y difícil, señala Caplan. Imaginemos la catástrofe ética y social que se produciría si solamente una minoría de élite tuviera acceso a producir super bebés.

Lo tercero es que la práctica, aunque la gente a cargo afirme que se usaría sólo para prevenir enfermedades fatales, bien podría convertirse en un primer paso en el camino que lleva a la eugenesia.

“La forma de venderla al mundo es mediante la prevención de enfermedades o el debilitamiento de enfermedades genéticas, mostrando que puedes hacerlo. Luego abres el camino hacia cómo mejorar los hijos, sin duda un objetivo de los más acaudalados, que ya lo han expresado en varias oportunidades. La eugenesia es algo muy popular en Silicon Valley”, dijo Caplan.

Compartir esta historia

Artículos relacionados