Bernt Bornich, fundador y CEO de 1X Technologies, planteó en una entrevista en el podcast All-In una previsión muy optimista para la industria de la robótica: un despegue brusco de la inteligencia artificial física a menos de una década de distancia, aunque aclaró que su apuesta personal actual apunta a apenas tres años.
Con despegue brusco, Bornich no se refiere únicamente a robots más avanzados, sino a un escenario donde existan robots construyendo otros robots, centros de datos, fábricas de chips, operaciones de minería y refinamiento, en lo que describe como un sistema autosuficiente y una verdadera abundancia de mano de obra.
El robot que ya se vende, pero todavía no es autónomo
1X Technologies es una de las primeras compañías, fuera de China, en poner a la venta un robot humanoide de uso doméstico: el Neo Home Robot, disponible por un pago único de 20.000 dólares o mediante una suscripción mensual de 499 dólares. Los primeros envíos a consumidores siguen previstos para 2026, aunque el propio Bornich advirtió que la experiencia inicial será, en sus palabras, tosca en los bordes: los robots ocasionalmente se caerán, y conseguir un humanoide doméstico funcional en esta primera etapa va a resultar difícil.
El matiz importante es que Neo no es autónomo por completo: lo controla una persona a distancia, equipada con gafas de realidad mixta y mandos. Bornich lo reconoció sin rodeos: para que todo funcione perfectamente desde el primer día, va a haber algo de teleoperación involucrada o guía del sistema, aunque remarcó que la compañía está entusiasmada con el camino hacia una experiencia completamente autónoma.
La pirámide de datos: cómo entrena 1X a Neo
Para Bornich, la teleoperación de Neo no es un parche temporal, sino el pilar de lo que denomina su pirámide de datos, organizada en cuatro niveles. Cuando el modelo autónomo del robot falla en una tarea, un operador humano interviene de forma remota y genera un fragmento de datos de altísima calidad, que se coloca en la cúspide de esa pirámide para reentrenar al sistema.
Esos datos, sin embargo, no alcanzan por sí solos para lograr lo que Bornich llama AGI física. Para completar el entrenamiento, 1X Technologies también recurre a videos de humanos realizando tareas cotidianas, tanto grabaciones en primera persona como material general disponible en internet, aprovechando que Neo fue diseñado deliberadamente para parecerse lo más posible a un cuerpo humano y así poder aprovechar directamente ese enorme volumen de video ya existente.
Por qué la teleoperación nunca va a desaparecer del todo

Aunque la meta final sea la autonomía total, Bornich sostiene que la teleoperación seguirá siendo útil en ciertos escenarios y que, según sus propias palabras, nunca va a desaparecer por completo. El propio directivo comparte su caso de uso personal: cuando viaja, puede controlar remotamente a un Neo para estar presente físicamente en su empresa y participar de reuniones, casi como un avatar de sí mismo.
Esa misma lógica abre la puerta a aplicaciones industriales concretas, como instalaciones ubicadas en zonas remotas donde, ante una falla puntual, resulte más práctico controlar un robot humanoide a distancia para resolver el problema que enviar a un operario hasta el lugar.
Lo que dicen los demás jugadores de la industria
En el mismo episodio del podcast también participaron otros referentes de la robótica, entre ellos Peter Funkhouser, CEO de ANYbotics, Amanda McMaster, CEO de Boston Dynamics, y Jonathan Hurst, cofundador de Agility Robotics. Su discurso se enfocó más en aumentar la capacidad de inspección humana en entornos peligrosos, con el objetivo, en palabras de McMaster, de eliminar los empleos sucios, aburridos y peligrosos.
La ambición de Bornich va un paso más allá: no plantea la robótica como una herramienta de asistencia puntual, sino como la resolución de la AGI física para generar una abundancia de mano de obra en toda la sociedad, un recurso que, según su visión, no reduciría las oportunidades para los humanos sino que liberaría capacidad de trabajo prácticamente ilimitada para acelerar el desarrollo económico y científico.