Durante décadas se pensó que el cerebro funcionaba como una jerarquía con centros de mando específicos para cada acción. Sin embargo, una investigación publicada en Nature desmonta esa visión: la toma de decisiones no reside en un lugar concreto, sino que involucra una red distribuida de áreas interconectadas. El hallazgo, fruto de la mayor colaboración internacional en neurociencia, no solo cambia la teoría, también abre nuevas perspectivas sobre enfermedades como la esquizofrenia o el autismo.
El mayor mapa neuronal de la historia
El International Brain Laboratory, una red de 12 laboratorios europeos y estadounidenses, registró la actividad de 621.000 neuronas en 279 áreas cerebrales de 139 ratones. Con sondas de última generación (Neuropixels), analizaron cómo el cerebro respondía a tareas simples de decisión: girar una rueda hacia la izquierda o la derecha tras percibir una luz y obtener una recompensa. El resultado fue un mapa que ilumina casi todo el cerebro, como “un árbol de Navidad”.

Decidir no es un camino lineal
Los datos mostraron que señales motoras y asociadas a la recompensa se distribuían por todo el cerebro, rompiendo el modelo clásico de pasos jerárquicos (“ver, pensar, actuar”). La decisión emerge como una orquesta: percepción, memoria y acción se solapan en múltiples regiones. En otras palabras, no hay un director único, sino una melodía neuronal colectiva.
Expectativas que moldean lo que vemos
El segundo artículo del proyecto exploró cómo las expectativas influyen en las elecciones. Los ratones aprendieron probabilidades (por ejemplo, luz a la izquierda un 80% de las veces) y usaron ese conocimiento incluso cuando la señal era casi invisible. Lo sorprendente fue que esas expectativas no se limitaron a áreas de decisión: aparecieron desde la corteza visual hasta regiones motoras y asociativas como la orbitofrontal y la cingulada anterior.
El futuro serán las imágenes multimodales.
Las imágenes multimodales de resonancia magnética combinan varias secuencias —por ejemplo, estructural, DTI, tractografía, angiografía — para ofrecer un “mapa” complementario del cerebro en un mismo espacio anatómico. pic.twitter.com/1C5dMGSncN
— 🧠 Neurociencia Colombia (@Neuro_Colombia) June 20, 2025
Una máquina de predicción distribuida
Los hallazgos refuerzan la idea de que el cerebro funciona como una máquina predictiva que genera hipótesis sobre el mundo y ajusta nuestras percepciones en consecuencia. Esta visión tiene implicaciones clínicas: trastornos como la esquizofrenia o el autismo podrían estar relacionados con la incapacidad de actualizar expectativas correctamente, lo que ayudaría a explicar algunos de sus síntomas.
Ciencia en red para entender la mente
El proyecto demuestra que desentrañar la complejidad cerebral requiere cooperación internacional a gran escala, al estilo del CERN o el Proyecto Genoma Humano. En palabras de los investigadores, comprender la toma de decisiones ya no significa buscar un centro de mando, sino interpretar la sinfonía que ejecutan millones de neuronas en conjunto.
Fuente: Infobae.