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Una de las grandes discusiones de la última semana tiene a Tesla como protagonista y al diseño de un vehículo en el ojo del huracán: el Cybertruck. ¿Estamos ante una de las mayores aberraciones del mercado automovilístico de los últimos años o ante un concepto innovador y rompedor que acabará siendo como el iPhone en su momento?

Las opiniones en este caso no pueden ser más polarizadas, y tienen más que ver con el concepto que uno tiene sobre el buen gusto en el diseño, un terreno muy personal que ni siquiera los profesionales en el campo pueden hacer cambiar porque, a fin de cuentas, no hay nada que defina más a una persona que el conjunto de sesgos y prejuicios que ha optado por seguir, y ante eso no hay absolutamente nada ni nadie que pueda hacerlo cambiar, y menos una simple camioneta. Tu opinión, manipulada en mayor o menor medida, es la que es.

Es bastante posible que esto lo sepa Tesla y el propio Elon Musk, quienes lanzando una camioneta de cuerpo angular y acero ya han ganado una batalla que muchos otros fabricantes matarían por conseguir: que se hable y mucho, bien o mal, del nuevo producto, incluso que se creen bandos si es necesario.

Desde ese punto de vista me parece que el impacto del Cybertruck está al nivel del lanzamiento del iPhone en el mercado automotriz, ya veremos si al final tiene tanta repercusión como el teléfono de Apple. Pero es innegable que conseguir que miles de personas se pongan a debatir sobre el diseño de los automóviles sin apenas conocimiento sobre ello, es digno de alabar.

Imagen: Tesla

Contaba esta semana el experto en diseño Raphael Zammit a Wired, que lo que mucha gente no ha entendido es que detrás de ese diseño, digamos poco convencional -expertos en ingeniería automotriz dicen que les preocupa la falta de una “zona de deformación” visible para colapsar y absorber el peso de la fuerza en una colisión frontal- , hay un esfuerzo en simplificar el proceso de fabricación. Para Zammit:

Al ser filosóficamente tan puro y tan funcional, Tesla ha eliminado por completo una gran parte de lo que es el ensamblaje automotriz tradicional. La compañía podría reducir los costosos costes de herramientas y matrices al mantener todos los elementos del automóvil planos, rectos y, francamente, un poco extraños. Musk podría estar realizando uno de los movimientos más brillantes en la historia del automóvil.

Así que, además de haber ganado a gran parte de los adeptos a la tecnología, a la ciencia ficción, e incluso a los adoradores de lo retro futurista, con ese aire ochentero de estética que recuerda a un cruce a medio camino entre un DeLorean con el denostado Pontiac-Aztek en Los Ángeles de Blade Runner o el planeta Marte de Total Recall, la camioneta podría ser una bomba de rentabilidad (de ahí ese precio que a todos ha sorprendido).

En cualquier caso, el tiempo dirá en qué lugar de la historia quedará este Cybertruck. Lo que sí podemos hacer es un resumen de otros tantos diseños de automóviles en los últimos 50 años que sorprendieron por tener un cuerpo distinto. Para muchos, las mayores aberraciones y odas al mal gusto, para otros (los menos), auténticas obras de arte, joyas de la ingeniería incomprendidas, y en su mayoría hoy piezas de coleccionistas.

Nissan Cube (2009-2014)

En algún momento los ingenieros de Nissan quisieron que su crossover angular Cube sobresaliera y tuviera un aspecto ¿divertido?. No se puede decir que no lo consiguieran, divertido es, aunque quizás demasiado. Nissan añadió con sentido del humor que el diseño se basó en la idea de un “bulldog con gafas de sol”. Actualmente solo se comercializa en Japón.

Pontiac Trans Sport (1990-96)

Imagen: Dominio público

Lo que vemos es una minivan, y para ser honestos, no creo que existan muchas cuyo diseño haya sido un rompeventas. Porque la función de una minivan es eso, simplemente funcional. Sin embargo, a los diseñadores de Pontiac se les fue de las manos la extraña y puntiaguda Trans Sport. La compañía se vino tan arriba que llegó a denominar al modelo como el “vehículo espacial de los años 90”. En 1997 dejaron de lado el estilo “futurista” y pasaron a un estilo más tradicional.

Suzuki X-90 (1996-98)

Imagen: Dominio público

Aunque lo parezca, no es un coche de playmobil, fue la idea que tenía Suzuki de un híbrido que hoy podríamos catalogar como un pequeño SUV con sus inconfundibles faros que recuerdan a ojos de insecto. Lo cierto es que no tuvo mucha aceptación y la casa detuvo la producción en pocos años.

Fiat Multipla

Imagen: AP

No suele faltar en la lista de los cinco automóviles más feos de la historia, y es una pena, porque quienes lo han conducido dicen que su interior era genuinamente inteligente y espacioso, además de tener una conducción más que agradable. El problema es claramente el exterior, ya que muchos posibles compradores preferirían caminar hasta el trabajo antes de ser vistos con esta obra incomprendida de Fiat.

Nissan S Cargo (1989-1992)

Imagen: Charlie (CC BY 2.0)

Esta camioneta de inconfundible estilo retro hacía muy bien su trabajo: transportar cosas. ¿El problema? Como el Fiat Multipla, los encargados de diseñar su cuerpo no pensaron en lo arriesgado de la propuesta. Ni en el sentido del ridículo.

Vanguard CitiCar (1974-1977)

Los 70, entramos en un terreno muy peligroso porque, al menos en mi caso, no viví la época para valorar con los suficientes datos qué llevó a la compañía a este modelo. Hoy, y a título personal, el CitiCar me recuerda a los coches de los parques de atracciones, pero lo cierto es que en su momento se trataba de un híbrido eléctrico construido para atraer a los consumidores durante la crisis petrolera estadounidense a mediados de los 70. La mejor definición la dio un medio estadounidense: “estamos ante un carrito de golf glorificado que debe haber sido absolutamente miserable para conducir en el tráfico real”.

Marcos Mantis M70 (1970-1972)

El M70 fue un oscuro deportivo británico construido con una especie de “hocico” extrañamente largo. La compañía buscaba un look muy al estilo James Bond y su Aston Martin. ¿El resultado? Solo se vendieron unas pocas docenas antes de que la compañía se declarara en bancarrota. Según Autotrader: “Nadie parece saber cuántos modelos de Mantis existen todavía; presumiblemente, ningún mortal tiene la fortaleza gastrointestinal para contarlos”.

Bond Bug

Imagen: Mick (CC BY 2.0)

Se trata de un auto de dos asientos y tres ruedas que se fabricó en la década de 1970 después de que Reliant comprara la Bond Motor Company y quisiera construir un “auto divertido”. No creo que haga falta añadir mucho más, aunque estamos ante una joya del coleccionismo.

Pontiac Aztek

Imagen: Dominio público

¿Es un SUV, un sedán, una camioneta, una minivan? No, es el Pontiac Aztek, otro de los ilustres que aparecen en la mayoría de las listas de los diseños poco comprendidos. Según Car and Driver: “es una monstruosidad de minivan arrastrada ... Es tan poderosamente feo que no se vería un pez globo junto a él”.

Isuzu VehiCross (1999-2001)

Imagen: AP

Un década antes de que decidiera abandonar el mercado de Estados Unidos, Isuzu intentó ofrecer al público un SUV que parecía distintivo, divertido y con un toque futurista. Entonces produjo el VehiCross, y como definió Car and Driver, “Nadie quiere un SUV de tres puertas que parezca un escape del set de Battlestar Galactica”.

Citroen Ami 6 (1961-1970)

Cuenta la leyenda que Citroen necesitaba desesperadamente un automóvil de gama media con el que defenderse de sus competidores como Volkswagen y Renault en los años 60. Como resultado nació el Ami. Juzguen ustedes mismos.

Tatra T603

Una auténtica rareza que se fabricó en Checoslovaquia y se vendió en toda Europa desde la década de 1950 hasta los años 70. Si bien no es conocido por tener problemas importantes, su aspecto con forma de huevo no acabó de “cuajar”.

AMC Gremlin

Nada que ver con la película de los 80. El AMC Gremlin nació antes, en la década de los 70. Un subcompacto no apto para todos los públicos que sin embargo se hizo un hueco en la lista de autos legendarios por su pequeño (gran) tamaño y apariencia única.

Aston Martin Lagonda

Aquí entramos directamente en el nicho de autos que o los amas o los odias por personalidad extrema. Se trata de un modelo retro futurista de la década de 1970 de la famosa casa de lujo, pero en este caso fue un desastre de diseño para la marca. Además, los sistemas electrónicos interiores tuvieron muchísimos problemas.

Plymouth Prowler

Imagen: Bull-Doser (Dominio público)

¿Qué decir del Plymouth Prowler de finales de la década de 1990? Pues que visualmente hay algo que no entra por los ojos, y no será por tener personalidad propia. Para la historia quedará que tras su lanzamiento la marca Plymouth murió.

Corbin Sparrow

Sin palabras ante este híbrido que pretendía revolucionar a finales de los 90. El Corbin Sparrow era un vehículo totalmente eléctrico (240 km en una sola carga), aunque para ser justos, era más motocicleta que automóvil. Su forma, a medio camino entre un casco y una gominola no dejó indiferente a nadie.


¿Y qué opinamos los redactores del Cybertruck?

Como en Gizmodo queremos que nuestros lectores tomen partido y vean de qué pie cojeamos, y que por supuesto llevamos a cuestas una maleta gigante de sesgos y creemos tener la verdad absoluta sobre lo que es el buen gusto, pasamos a resumir la opinión personal de cada uno sobre la Cybertruck de Tesla.

Carlos Zahumenszky:

El otro día escribí un texto sobre el Tesla Cybertruck diciendo que necesitamos más coches feos, y quizá alguno pensó que el nuevo capricho de Musk me parece feo. Todo lo contrario. Si pudiera dedicar 40.000 euros a un capricho, ya habría hecho la reserva en la web de Tesla sin importarme nada su rendimiento o sus características técnicas. Me dan igual. Lo compraría porque me parece espectacular, un sueño nerd sacado de un videojuego de los 90. Lo compraría igual que compraría la réplica del casco de The Mandalorian aunque me sea completamente inútil. Es más, probablemente me pondría el casco para conducir el Cybertruck

Creo que esa es precisamente la clave de todo. La gente que se compra esta camioneta no lo hace porque necesite un vehículo pesado para trabajar o para llevar ladrillos por un camino sin asfaltar. Lo hace por capricho y porque es una ostentosa declaración de principios. Esa declaración dice así: Os parecerá horroroso o técnicamente funesto, pero a mí me gusta y me lo puedo permitir porque estoy forrado y/o solo quiero llamar la atención. Es el eterno debate entre Mac y PC, pero llevado al mundo del motor.

Foto: Elon Musk (Twitter)

Nos parezca un horror o una belleza, el Tesla Cybertruck tiene un mérito incontestable: parece sacado de una película de ciencia-ficción. Recientemente lo probaron contra un Ford F-150, pero yo no estaba prestando atención a la prueba. No podía dejar de fijarme en una cosa: con solo una imagen (sobre estas líneas) ese genio del marketing llamado Elon Musk ha logrado que una camioneta de 2019 parezca un modelo de 1959. Musk ya ha ganado, solo que aún no nos hemos dado cuenta.

Miguel Jorge:

Mi primera impresión fue, como supongo la de muchos, “WTF Tesla!”. Luego recuerdo debatir con Carlos por la mañana si estábamos ante un truño de proporciones cósmicas o ante una genialidad. Mi impresión a día de hoy cambia por momentos. No puedo evitar sentirme ligeramente atraído por ese diseño brutalista y frío que me recuerda a lo mejor del sci fi de mi juventud, pero no me veo llevándola a menos que sea para instalarle una par de ametralladoras cuando Skynet tome conciencia.

Matías S. Zavia:

Las pistas estaban ahí, pero nadie adivinó lo que iba a pasar: en el mismo polígono donde SpaceX diseñó un cohete de acero inoxidable, Tesla ha acabado construyendo una camioneta del mismo material. El Cybertruck me vuelve loco porque se creó al revés: primero decidieron el metal, tan resistente y rígido que les obligó a diseñar una camioneta poligonal. ¿La pintura? El Cybertruck saldrá de fábrica sin pintar. ¿Qué hay de los retrovisores, su capacidad de absorción de la energía cinética en un choque, la seguridad de los peatones ante esas esquinas puntiagudas…? Todavía hay tiempo para pensar en esas cosas. El Cybertruck es un coche para la gente que creció jugando videojuegos y viendo películas de ciencia ficción, no para los “petrolheads” que seguirán comprando camionetas tradicionales. Si pudiera, me compraría uno y miraría a la gente desde arriba en los semáforos, pero esta cosa no está hecha para Europa, ni cabe en el parking del Mercadona.

Eduardo Marín:

Los fabricantes de automóviles llevan décadas jugando a lo “seguro”. Sí, tenemos Lamborghinis que parecen un Batmóvil y Ferraris que lucen como un auto de 007, pero cuando hablamos de vehículos para el ciudadano común y corriente que no piensa (o no puede) gastar más de 250.000 dólares en un auto, prácticamente ningún fabricante se arriesga más que algunas líneas interesantes en su diseño, o un interior semi “futurista”.

Eso es lo primero que me vino a la mente cuando vi el Cybertruck de Tesla, con un diseño brutalista que al principio me pareció demasiado radical para mi gusto, pero que poco a poco me ha ido ganando, sobre todo cuando lo vemos cerca de una pickup Ford tradicional. En las películas de antaño imaginaban que en el 2019 los autos volaban o parecían diseños exóticos y diferentes. Este era el futuro que Arthur C. Clarke y Philip K. Dick imaginaron. ¿Por qué entonces todos los autos lucen básicamente iguales?

Mientras más miro el Cybertruck de Tesla más me gusta, sobre todo por pensar en cómo serán los modelos que seguirán sus pasos y se arriesgarán con un diseño que de verdad se sienta “moderno”. No se si compraría uno para mi uso personal, pero me alegra que exista y que de pie a más diseños absurdos y extraños en el mundo automotriz. Lo único que quisiera es que tuviera un logo menos horrible.

¿A quién se le ocurrió aprobar el diseño de este logo?
Imagen: Tesla

Julio Cerezo:

Me resulta difícil decidir si me gusta el Cybertruck o no. Por un lado aplaudo la decisión de Elon Musk de lanzar un diseño tan atrevido, por el otro siento que solo gente preocupada por el tamaño de sus genitales podría estar deseosa de conducir una mole brutalista de este calibre. En cualquier caso, solo por los memes, ya ha merecido la pena. Gracias Elon.

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Miguel Jorge

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