La historia de muchas celebridades empieza mucho antes de que el público las registre como tales. En este caso, el punto de partida fue una serie médica cristiana de principios de los 2000, protagonizada por su propio padre. Nadie podía imaginar que aquella niña, con otro nombre artístico y apenas unas frases, acabaría dominando listas, titulares y premios internacionales.
Un padre al borde del fracaso… y del estrellato
En 1990, Billy Ray Cyrus dormía en el coche de un vecino mientras esperaba una oportunidad discográfica. Dos años después, su álbum Some Gave All se convertía en el más vendido de 1992, ganaba un Grammy y lo catapultaba al estrellato del country.
Ese mismo año nacía su hija Miley, cuyo nombre deriva de “Smiley”, y comenzaba, sin saberlo, una dinastía mediática.
Doc, la serie que casi nadie recuerda
En pleno pico de popularidad, Billy Ray probó suerte como actor y protagonizó Doc, una ficción médica de corte cristiano que llegó a durar cinco temporadas y 88 episodios.
La serie hoy está prácticamente olvidada, pero guarda una curiosidad clave: allí debutó su hija mayor con el nombre artístico de Destiny Cyrus.
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Destiny, antes de ser Miley
Con apenas 8 años, la futura estrella apareció en tres episodios interpretando a Kylie. Antes de eso, su “experiencia laboral” consistía en recoger la ropa interior que el público lanzaba a su padre durante los conciertos. Él le pagaba 10 dólares por actuación.
No era exactamente Hollywood… pero sí una educación temprana en el espectáculo.
Un papel pequeño, un efecto dominó enorme
Su breve aparición en Doc fue suficiente para abrir otras puertas. Poco después participó en Big Fish, dirigida por Tim Burton.
A partir de ahí, la maquinaria empezó a girar más rápido. Tener un padre famoso ayudó, claro, pero el foco pronto se desplazó hacia ella.
Hannah Montana lo cambió todo
En 2006, Hannah Montana convirtió a Destiny en Miley Cyrus y la lanzó al estrellato mundial. La serie duró hasta 2011 y preparó el terreno para una carrera musical en solitario que superó con creces la etiqueta de “estrella infantil”.
De nepobaby a icono pop
Desde entonces, Miley ha ganado tres premios Grammy, acumula varios récords Guinness y figura entre las artistas más vendidas del mundo. También ha trabajado con cineastas como los hermanos Coen en Dos chicas a la fuga, ha tenido un cameo sonoro en Guardianes de la Galaxia Vol. 2 dirigida por James Gunn, y hasta ha dirigido su propio proyecto audiovisual, Something Beautiful, vinculado a su música.
Mirar atrás cambia la perspectiva
Hoy, aquel crédito como Destiny en Doc parece una nota a pie de página. Pero es una de esas historias que recuerdan que incluso las mayores estrellas empezaron en lugares improbables, con nombres distintos y papeles mínimos.
Quién iba a decir que aquella niña de una serie olvidada acabaría siendo Miley Cyrus.
Fuente: SensaCine.