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El descubrimiento de cámaras instaladas en los asientos de dos aerolíneas abre nuevas preguntas sobre privacidad en el avión

Una foto viral que muestra cámaras detrás de los asientos en aviones de American Airlines y Singapore Airlines ha desatado preguntas sobre la privacidad en los aviones.
Foto: Sourav Mishra (Pexels)

Si has viajado con American Airlines o Singapore Airlines últimamente, es posible que te hayas dado cuenta de que hay pequeñas cámaras debajo de la pantalla en frente de tu asiento. No están activadas, y de acuerdo con las aerolíneas, estaban ahí cuando compraron los aviones. Aunque no tienen planes para usarlas en el futuro, su simple presencia ha desatado preguntas sobre la privacidad en los aviones.

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La presencia de las cámaras, que fue reportada por Buzzfeed News, no es algo nuevo. De hecho, se publicó en Internet sobre su existencia en 2017. No obstante, considerando el debate sobre privacidad que estamos teniendo a nivel mundial, las fotos de las cámaras en las dos aerolíneas no son exactamente un recuerdo agradable. Se han vuelto virales desde que publicaran en las redes sociales, captando la atención de Buzzfeed y otros medios.

La alarma se debe a que aunque las cámaras están apagadas, cualquier cámara conectada a un dispositivo con conexión a Internet está en riesgo de ser hackeada. Está claro es más complicado hackear a un avión que un ordenador, pero el riesgo sigue ahí.

En una declaración a Buzzfeed, American Airlines afirmó que las cámaras son comunes en muchos sistemas de entretenimiento que se utilizan en los aviones. El portavoz de la aerolínea añadió que el fabricante del avión incluyó las cámaras en el diseño para posibles usos futuros, como utilizar los gestos para gestionar el entretenimiento proporcionado por la aerolínea.

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La historia sobre las cámaras de American Airlines y Singapore Airlines llega en un momento en el cual varias otras empresas están siendo criticadas por el posible espionaje de sus dispositivos o la posibilidad de que puedan ser hackeados.

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Google recientemente desató la ira de sus clientes cuando descubrieron que su sistema de alarmas, Nest, tenía un micrófono “secreto”, ya que la empresa había olvidado decirle a los clientes que estaba instalado. En 2017, una empresa que vende ositos de peluche inteligentes publicó dos millones de grabaciones de padres interactuando con sus niños. Un investigador posteriormente descubrió que los peluches se podían hackear con facilidad.

[Buzzfeed News]

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