El fenómeno se concentró principalmente en el norte del país, en torno a Tabuk, una región montañosa cercana a la frontera con Jordania. Allí, zonas elevadas como Jabal Al Lawz o las tierras altas de Trojena amanecieron cubiertas de nieve, con temperaturas que descendieron hasta los –4 ºC a unos 2.600 metros de altitud. Para una región desértica, es un escenario tan excepcional como desconcertante.
Qué condiciones hicieron posible la nieve en pleno desierto
La clave está en la llegada de una potente masa de aire frío que se desplazó desde latitudes más altas hacia la península arábiga. Según explicó Hussein Al-Qahtani, portavoz del Centro Meteorológico Nacional de Arabia Saudita, este aire frío interactuó con sistemas de nubes cargadas de humedad. El resultado fue una combinación poco habitual en la región: precipitaciones intensas y temperaturas bajo cero en zonas elevadas, las condiciones mínimas necesarias para que la lluvia se transformara en nieve.
Este mismo frente frío también provocó lluvias generalizadas en áreas normalmente secas, como Al-Ula, Qassim o incluso las afueras de Riad. En un país donde las precipitaciones suelen ser escasas e irregulares, la magnitud del episodio llamó aún más la atención.
Snow blanketed Saudi Arabia this week, transforming the usually rugged, desert-framed mountains into a winter landscape.pic.twitter.com/0lMIazJe9b
— Massimo (@Rainmaker1973) December 19, 2025
De fenómeno meteorológico a viral en redes
Las imágenes no tardaron en recorrer el mundo. Videos de camellos caminando sobre la nieve, adultos improvisando descensos como si estuvieran en una estación de esquí y montañas desérticas convertidas en paisajes alpinos se volvieron virales en cuestión de horas. Para muchos residentes fue una experiencia casi festiva; para los meteorólogos, un caso de estudio fascinante.
¿Tiene relación con el cambio climático?
Los expertos son prudentes. Una nevada aislada no prueba por sí sola el impacto directo del cambio climático. Sin embargo, la ciencia sí observa una tendencia clara: los eventos meteorológicos extremos —olas de calor, lluvias torrenciales, inundaciones repentinas o episodios de frío inusual— están volviéndose más frecuentes e intensos en muchas regiones del planeta.

En Oriente Medio, este patrón ya se refleja en lluvias invernales inesperadas, tormentas más violentas y ahora también en nevadas excepcionales. El calentamiento global no significa que desaparezca el frío, sino que la atmósfera se vuelve más inestable, capaz de producir contrastes cada vez más extremos.
Un recordatorio de un clima menos predecible
La nevada en Arabia Saudita no convirtió al desierto en un territorio invernal permanente, pero sí dejó una imagen potente: incluso las regiones más áridas pueden experimentar episodios climáticos radicales bajo las condiciones adecuadas. Más allá de lo espectacular, el evento sirve como advertencia de que el clima del siglo XXI será menos predecible y más sorprendente de lo que estábamos acostumbrados a asumir.
Fuente: Meteored.