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George Lucas hablando con el supervisor de efectos especiale Richard Edlund y el modelista Steve Gawley junto a una maqueta de una fragata médica.
George Lucas hablando con el supervisor de efectos especiale Richard Edlund y el modelista Steve Gawley junto a una maqueta de una fragata médica.
Foto: Lucasfilm (Star Wars)

El 21 de mayo de 1980, el director general de Industrial Light & Magic, Tom Smith, recibió una llamada de teléfono. Era George Lucas. El director quería cambiar el final de El Imperio Contraataca. Solo había un pequeño inconveniente. La película ya se había estrenado.

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Smith creía que Lucas le estaba gastando una broma. La segunda película de Star Wars acababa de estrenarse en cines. La incredulidad comenzó a dar paso al vértigo cuando Lucas le replicó: “No, no, no... No está en todos los cines”. Lucas era poco menos que dios en la ILM, así que aquella llamada fue el comienzo de una carrera contrarreloj para rodar algunas escenas extra y crear una nueva versión que sustituyera a la que mucha gente ya había visto. La página oficial de Star Wars se hace eco de aquella rocambolesca historia para celebrar el aniversario de la película, que cumple 40 años en 2020.

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Por fortuna, la petición de George Lucas no era tan descabellada como sonaba. Al menos no suponía cambiar el final de la historia. Resulta que Lucas había ido a ver la película a los cines y le parecía que el final era confuso.

Al término de El Imperio Contraataca, Leia, Lando, Luke, Chewbacca y los droides C3PO y R2D2 escapan de Bespin y se reúnen con lo que queda de la flota rebelde en las profundidades del espacio. Allí Luke recibe una nueva mano en una fragata médica y se queda con Leia mientras Lando y Chewbie parten en el Halcón Milenario para rescatar a Han Solo. La cuestión es que Lucas pensaba que la escena era confusa porque no aclaraba en qué nave estaba cada uno. El director pensaba que el interior del Halcón Milenario no era tan conocido como para que el espectador se ubicara bien, y decidió que había que clarificar la posición geográfica de cada personaje.

Por fortuna, esa clarificación podía hacerse sin necesidad de obligar a los actores a volver a rodar. Tan solo hacía falta grabar dos escenas del exterior de la flota rebelde en las que se viera claramente el Halcón Milenario atracado bajo la fragata médica y una ventana en esta en la que se sugiere dónde están Luke y Leia. El encargado de hacer los storyboards de esas escenas (que finalmente fueron tres) fue Joe Johnston. En esta página de Star Wars podéis ver los magníficos storyboards de esas escenas extra.

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Tom Smith y su equipo se pusieron manos a la obra a toda prisa. Tres semanas después ya tenían listas las escenas y estas se incorporaron al metraje original de la película. Para ello tuvieron que ajustar el diálogo y estirar levemente las notas musicales de la banda sonora de John Williams para que se adaptara a los segundos extra. Toda esa parte recayó en el departamento de edición.

El cambio era tan sutil que la compañía ni siquiera lo hizo público en su momento. Cuando todo estuvo hecho, Lucas solo hizo el siguiente comentario: “Espera un momento. Si habéis logrado hacerlo tan rápido, ¿por qué os llevó tanto tiempo terminar todas las demás escenas?” Genio y figura. [Star Wars vía Esquire]

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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