Saltar al contenido
Ciencia

El enigma de la expansión del cosmos se agrava. Webb y Hubble confirman que el universo se estira a dos velocidades irreconciliables y dos direcciones distintas

Los datos del satélite Planck fijaban una tasa de 67 km/s por megapársec, mientras que las estrellas cefeidas elevan el número a 74. Lo inquietante es que ambos valores son correctos. La cosmología enfrenta una contradicción que podría reescribir su historia.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (0)

Desde hace un siglo sabemos que el universo no es estático. Sin embargo, lo que parecía un consenso indiscutible se ha transformado en una grieta en nuestra comprensión del cosmos. Los datos más recientes del James Webb y el Hubble, combinados con la precisión del satélite Planck, confirman una paradoja: el universo se expande, pero no al mismo ritmo según cómo se lo observe.

La primera luz que reveló la expansión

El universo se expande, pero no de la forma que creíamos: Webb y Hubble confirman que lo hace en dos direcciones distintas
© ESO / VISTA / J. Emerson.

Para comprender esta contradicción hay que remontarse al fondo cósmico de microondas (CMB), la primera huella luminosa que nos dejó el universo cuando apenas tenía 380.000 años. El satélite Planck de la Agencia Espacial Europea captó con detalle esa radiación y midió una tasa de expansión de 67 kilómetros por segundo por megapársec. En otras palabras, por cada 3,26 millones de años luz, el espacio se estira a esa velocidad.

Durante años, este valor fue aceptado como la referencia más sólida. El CMB es como una fotografía fósil del universo primitivo, pero el problema surge cuando se compara con lo que ocurre en el universo cercano, donde las estrellas y galaxias actuales nos cuentan otra historia.

El latido de las estrellas cefeidas

El universo se expande, pero no de la forma que creíamos: Webb y Hubble confirman que lo hace en dos direcciones distintas
© Museo de las Ciencias Príncipe Felipe.

En el presente cósmico, la expansión se mide con otro método: las estrellas cefeidas. Estas gigantes pulsantes brillan con una cadencia que se puede usar como regla de distancia. Al observarlas, el Telescopio Hubble y ahora también el James Webb han calculado una expansión de unos 74 kilómetros por segundo por megapársec, notablemente más rápida que la registrada por Planck.

La diferencia no es menor. Entre 67 y 74 existe un desfase que no puede explicarse con simples errores de cálculo. Y aquí surge la llamada “tensión de Hubble”: dos métodos distintos, ambos precisos, ofrecen resultados incompatibles.

Una paradoja que redefine el futuro cósmico

El premio Nobel Adam Riess, líder del equipo científico detrás de este hallazgo, lo resumió con contundencia: “Lo que queda es la posibilidad real y apasionante de que hayamos malinterpretado el Universo”. En su artículo publicado en The Astrophysical Journal Letters, Riess descarta que se trate de un fallo instrumental. La combinación de Hubble y Webb confirma la fiabilidad de las mediciones.

Si el universo se expande a ritmos distintos, la física que lo gobierna necesita ser revisada. ¿Hay nuevas partículas invisibles influyendo en la materia y la energía? ¿Estamos ante una pista sobre la naturaleza de la energía oscura? La tensión de Hubble es hoy una frontera abierta, un recordatorio de que incluso los pilares de la cosmología pueden fracturarse.

Compartir esta historia

Artículos relacionados