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El enigma de la Starship naranja: por qué SpaceX sorprendió al mundo tras su vuelo 10

La décima misión de prueba de Starship fue un éxito total, pero dejó una imagen inesperada: la nave teñida de un misterioso tono anaranjado al amerizar en el Índico. SpaceX no ha explicado la causa, y la ausencia de respuestas ha disparado teorías que van desde fugas de refrigerante hasta reacciones químicas en su escudo térmico experimental.

El vuelo 10 de Starship marcó un hito para SpaceX: por primera vez la nave superó con éxito un reingreso extremadamente duro, recogiendo datos clave sobre su escudo térmico. Sin embargo, las imágenes en directo desde una boya en el océano Índico captaron un detalle insólito: el fuselaje inferior aparecía teñido de naranja. ¿Qué pasó en realidad durante su brutal descenso?

Un escudo térmico bajo tortura

SpaceX diseñó este vuelo como un experimento al límite. La nave fue forzada a un ángulo agresivo de reentrada y expuesta a plasma incandescente tras frenar de 26.000 a 12 km/h. A diferencia de vuelos anteriores, no perdió el control ni se desintegró, lo que permitió analizar cómo respondían nuevas losetas cerámicas y metálicas. La “panza naranja” de la Starship parece ser la huella visible de este banco de pruebas extremo.

La teoría de la fuga de refrigerante

La hipótesis más repetida apunta a la loseta metálica con refrigeración activa instalada en la parte alta del escudo térmico. A diferencia de las cerámicas habituales, esta pieza experimental deja circular refrigerante para disipar calor. Analistas como Scott Manley sugieren que una fuga pudo liberar metano, que al entrar en contacto con el plasma ardió y se depositó en forma de residuos anaranjados a lo largo del fuselaje. El patrón en cono que mostraban las imágenes coincide con esa ubicación.

Otras explicaciones posibles

También se baraja que las losetas metálicas se hayan oxidado bajo temperaturas extremas, generando un rastro similar al óxido. Lo que casi todos descartan es que se tratara de una ablación: las losetas de sílice son reutilizables y no están diseñadas para desintegrarse como los escudos ablativos clásicos. De haber ocurrido, se habría tratado de un fallo catastrófico.

Un éxito disfrazado de misterio

El color naranja no es necesariamente un signo de error, sino de experimentación. En este vuelo se retiraron losetas en zonas críticas, se añadieron piezas metálicas y se modificaron bordes para estudiar puntos calientes. Elon Musk ha señalado en varias ocasiones que el escudo térmico es el gran desafío tecnológico del programa, y cada vuelo está pensado como un “laboratorio en órbita”. El aspecto anaranjado de la Starship es, probablemente, la marca de un avance más que de un fracaso.

Fuente: Xataka.

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