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Ciencia

El entrenamiento oculto bajo una montaña que podría formar a los astronautas del mañana

En lo profundo de los Alpes suizos funciona una escuela única en el mundo, donde estudiantes de distintos países viven entrenamientos extremos diseñados para recrear la vida en la Luna o Marte. Aislados, bajo cero y rodeados de roca, preparan misiones simuladas que podrían anticipar el futuro de la exploración espacial humana.
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Convertirse en astronauta es un sueño tan difícil como fascinante, y para muchos no existe un camino claro que seguir. En Suiza, sin embargo, un programa internacional dirigido por estudiantes ha creado una experiencia única que imita los desafíos reales de vivir y trabajar fuera de la Tierra. En antiguos túneles militares excavados bajo los Alpes, jóvenes de todo el mundo llevan a cabo misiones análogas que combinan ciencia, supervivencia y entrenamiento extremo.

Una base escondida en los Alpes que respira aire de otro mundo

Asclepios, la primera iniciativa espacial internacional liderada por estudiantes, organiza cada año misiones análogas que simulan expediciones en la Luna o Marte. Entre sus participantes está Katie Mulry, estudiante de ingeniería aeroespacial y una de las responsables del proyecto. Para ella, el programa representa un puente entre el sueño de ser astronauta y la realidad del entrenamiento espacial.

La misión más reciente, Asclepios V, reunió a nueve estudiantes internacionales que pasaron más de dos semanas completamente aislados en la base subterránea de Sasso San Gottardo, en Ticino, Suiza. El lugar, una antigua fortaleza secreta de la Segunda Guerra Mundial, se encuentra a 2.000 metros de altura y está compuesto por 3,5 kilómetros de túneles excavados en la montaña, donde la temperatura se mantiene a 6 °C durante todo el año.

Este entorno fue elegido para recrear las condiciones de una base lunar ubicada dentro de un tubo de lava, uno de los lugares más prometedores para instalar futuras colonias humanas. La oscuridad, el frío, la humedad, el aislamiento y la dificultad para orientarse forman parte del entrenamiento psicológico y físico que Asclepios busca reproducir.

Cómo se entrena a un astronauta en un mundo subterráneo

El objetivo del programa es ofrecer una experiencia lo más real posible a jóvenes que buscan dedicarse al sector espacial. Los tripulantes se alimentan con comida deshidratada, viven en espacios diminutos con un solo baño, realizan actividades extravehiculares simuladas con trajes espaciales y mantienen turnos estrictos para cumplir con experimentos científicos.

Antes de llegar a la base, los participantes se someten a entrenamientos exigentes: caminatas nocturnas invernales, inmersiones en lagos helados, vuelos parabólicos de gravedad cero y cursos de supervivencia, rescate, primeros auxilios y psicología espacial. Todos estos ejercicios buscan preparar a los astronautas análogos para los desafíos extremos que enfrentarían en misiones reales.

Durante la misión, la tripulación realiza un “viaje” simulado a la Luna, pasando su primer día dentro de un pequeño módulo sin baño (donde deben usar pañales) antes de “alunizar” y comenzar su vida en la base. Desde allí llevan a cabo experimentos, reparaciones, caminatas simuladas y estudios de comportamiento humano en condiciones extremas.

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©YouTube

Ciencia en aislamiento total: estudiar el cuerpo en la oscuridad

Uno de los experimentos principales de Asclepios V se centra en los efectos de la oscuridad constante sobre el cuerpo humano. Dirigido por la investigadora Maria Comas Soberats y un equipo internacional de académicos, el proyecto Kronoespazio mide cómo la ausencia de luz natural afecta la calidad del sueño, el ritmo cardíaco, la melatonina y los relojes internos del organismo.

Para ello, los astronautas análogos llevan dispositivos en la muñeca que registran sueño, temperatura corporal y actividad diaria. Además, entregan muestras periódicas para analizar cambios en la expresión génica circadiana, datos que pueden ayudar a mejorar la salud de futuros astronautas en misiones largas y, a la vez, beneficiar a personas en la Tierra con ritmos alterados, como personal sanitario o trabajadores nocturnos.

Asclepios se ha convertido en un punto de encuentro entre estudiantes, ingenieros, médicos, investigadores y astronautas reales, demostrando que incluso un proyecto estudiantil puede generar ciencia valiosa para agencias espaciales.

Historias personales detrás de quienes se entrenan para el futuro espacial

Entre los participantes de esta quinta misión está Mateus Magalhaes, un estudiante brasileño de 27 años que actúa como comandante de la tripulación. Su rol consiste en coordinar las tareas y tomar decisiones críticas, una responsabilidad clave en cualquier misión real. Para él, Asclepios representa una oportunidad única, especialmente porque, a diferencia de otras simulaciones, participar es totalmente gratuito.

También forma parte del equipo Matthew Acevski, investigador del Imperial College de Londres. Aunque su formación es teórica (especializada en física del plasma) asegura que esta experiencia práctica le ha dado claridad sobre su futuro y reforzó su deseo de trabajar en misiones reales.

Lauren Victoria Paulson, ingeniera de base, se encarga de resolver problemas técnicos en pleno aislamiento. Apasionada por los entornos extremos, afirma que muchas tecnologías espaciales pueden adaptarse para mejorar la vida en regiones áridas, frías o con escasez de recursos, demostrando que la investigación espacial tiene impacto directo en la Tierra.

Un entrenamiento que moldea vocaciones y abre puertas al espacio

Al finalizar sus misiones, los estudiantes regresan al exterior tras días sin ver la luz del sol, agotados pero transformados. Para muchos, la experiencia marca un antes y un después en sus aspiraciones profesionales. Asclepios no solo ofrece entrenamiento, sino también una comunidad internacional que comparte la misma ambición: impulsar la próxima generación de exploradores espaciales.

Mientras el mundo avanza hacia nuevas misiones lunares y marcianas, este laboratorio subterráneo suizo demuestra que el futuro del espacio también empieza en túneles fríos, lejos del cielo, donde jóvenes soñadores aprenden a vivir como astronautas incluso antes de despegar.

 

[Fuente: BBC]

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