El océano que respira por la Tierra
El océano Antártico es mucho más que una extensión helada y remota: actúa como un gigantesco pulmón azul capaz de absorber alrededor del 40 % del dióxido de carbono emitido por la actividad humana. Sin embargo, su papel como sumidero de carbono podría verse amenazado por los cambios en la temperatura y la salinidad de sus aguas, según un reciente estudio publicado en Nature Climate Change.
El trabajo, liderado por Léa Olivier y F. Alexander Haumann del Alfred Wegener Institute (AWI), desafía modelos climáticos previos y muestra que el fenómeno conocido como freshening —la disminución de salinidad en la superficie oceánica— ha fortalecido temporalmente la capacidad del océano para retener CO₂, actuando como una “barrera invisible” entre las aguas profundas y la atmósfera.
Una barrera natural bajo amenaza
Los investigadores analizaron cinco décadas de datos hidrográficos del cinturón polar sur, integrando mediciones de temperatura, salinidad y concentración de dióxido de carbono obtenidas por múltiples expediciones.
Descubrieron que las capas superficiales, cada vez más dulces y frías por el deshielo y las lluvias, se han vuelto menos densas que las profundas, lo que dificulta el ascenso del CO₂ almacenado en las capas inferiores.
Vamos a un planeta con una temperatura media de 2,7 °C.
El océano Ártico se quedará sin hielo en verano.
El área de permafrost, será reducida a la mitad, lo que generaría más emisiones de CO2 y metano.
Vamos a un ciclo de retroalimentación de temperaturas en constante aumento. pic.twitter.com/7wGc1Fd57r
— FuturoVegetal🍒 (@FuturoVegetal) March 4, 2025
Esa diferencia de densidad —llamada estratificación— evita que las aguas profundas, ricas en carbono, lleguen a la superficie y liberen el gas a la atmósfera. Pero el equilibrio es frágil.
“Esta agua superficial más dulce ha compensado temporalmente el debilitamiento del sumidero de carbono”, explicó Olivier. “Sin embargo, si la estratificación se redujera, esa barrera podría romperse y el CO₂ atrapado regresaría al aire”.
El delicado equilibrio de un sumidero global
Desde la década de 1990, la capa conocida como Winter Water perdió hasta 0,3 unidades de salinidad, mientras que las masas de agua más profundas (Upper Circumpolar Deep Water) se acercaron unos 40 metros hacia la superficie, aumentando su temperatura en 0,2 °C.
Esa combinación crea un escenario inestable: una capa superficial fría que bloquea la salida del CO₂ y un océano más cálido y rico en carbono debajo, esperando una alteración que rompa la separación.
Los científicos advierten que el reforzamiento de los vientos del oeste podría modificar esta dinámica y favorecer la mezcla vertical del océano, elevando el riesgo de que el CO₂ acumulado alcance la atmósfera.

El futuro del “pulmón austral”
El estudio subraya la urgencia de continuar con mediciones regulares, especialmente durante el invierno austral, cuando las masas de agua se mezclan con mayor facilidad.
“El océano Antártico sigue siendo una de las regiones más críticas y menos observadas del planeta”, afirmó Haumann.
Los resultados confirman que la capacidad del océano austral para moderar el cambio climático depende de un equilibrio físico extremadamente sensible. Si ese escudo natural se debilita, el mundo podría perder uno de sus mayores aliados frente al exceso de carbono.
Fuente: Infobae.