A simple vista, puede parecer solo un habitante más del océano. Pero detrás de su apariencia blanda y misteriosa, el pulpo esconde una maquinaria evolutiva tan avanzada que desafía incluso a los vertebrados más complejos. En este artículo, te invitamos a conocer sus secretos mejor guardados, sus habilidades más sorprendentes y por qué, sin dudas, estamos frente a un verdadero superhéroe marino.

Una anatomía que desconcierta
Los superpoderes del pulpo comienzan con su sistema cardiovascular: tiene tres corazones, dos que bombean sangre a las branquias y uno que lo hace al resto del cuerpo. Curiosamente, cuando nada, el corazón principal se detiene para optimizar el uso de oxígeno. Su sangre, lejos de ser roja, es azul, gracias a la hemocianina, una proteína más eficiente que la hemoglobina en aguas frías.
En cuanto a su sistema nervioso, es de otro planeta. Su cerebro es enorme en proporción al cuerpo, el más grande entre los invertebrados. Pero lo más impresionante es que cada uno de sus ocho brazos contiene más neuronas que el propio cerebro, lo que les permite actuar de forma casi independiente gracias a un cordón nervioso que funciona como una médula espinal. En total, este animal cuenta con 500 millones de neuronas, repartidas estratégicamente para lograr una coordinación y flexibilidad únicas.
Ingenio, defensa y movimiento: su estrategia para sobrevivir
El pulpo no solo piensa rápido: también desaparece rápido. Es un maestro del camuflaje, capaz de cambiar en milisegundos su color, textura y forma para confundirse con el entorno o imitar a otras criaturas peligrosas. El pulpo mimo, por ejemplo, puede imitar el comportamiento de especies que sus depredadores evitan, ganando valiosos segundos de vida.
Además, puede defenderse con tinta para desorientar enemigos, y algunos tienen veneno con propiedades aún poco estudiadas pero potencialmente útiles para los humanos. A la hora de desplazarse, se propulsa por reacción, absorbiendo agua y expulsándola por un sifón. Pero también sabe cuándo ahorrar energía: cuando no nada, se arrastra para descansar.
Fuente: National Geographic.