El gluten es, para muchas personas, el villano de la dieta, capaz de causar todo tipo de problemas gastrointestinales. Sin embargo, un trabajo de investigación que se dio a conocer esta semana encuentra que a veces se culpa erróneamente a gluten por causar síntomas de síndrome de intestino irritable.
Los científicos de la Universidad McMaster de Canadá llevaron a cabo un estudio reducido y randomizado, un ensayo con pacientes de SII. Encontraron que el malestar de las personas aparecía después de comer alimentos con gluten o trigo, pero también al comer alimentos que no los contenían. Para quienes tienen SII, el gluten podría no ser tan dañino como se cree, afirmaron los investigadores.
“Estos hallazgos sugieren que las expectativas tienen un gran rol en la generación de los síntomas, y que solo algunos de estos pacientes se beneficiarían eliminando el gluten o el trigo de sus dietas”, escribieron en el trabajo publicado el lunes en The Lancet Gastroenterology and Hepatology.
El SII es complejo, crónico, una afección relativamente común que se calcula afecta a entre el 5 y el 10% de la población mundial (incluyendo hasta 45 millones de personas en EE.UU.). Entre los síntomas, se cuentan el dolor de estómago, la hinchazón, la diarrea o la constipación. A diferencia de la afección conocida como intestino inflamatorio, el síndrome de intestino irritable no se manifiesta mediante cambios físicos o daño visible en el tracto digestivo, pero de todos modos puede ser muy molesto y alrededor del 20% de las personas que lo sufren pasan por períodos graves. No están del todo claras las causas precisas del SII, aunque la ciencia especula que podría surgir a partir de la falla de comunicación entre los nervios intestinales y el cerebro.
Quienes sufren de SII suelen informar que hay disparadores específicos que pueden causar un ataque agudo de esta enfermedad, incluyendo el gluten, y suelen evitar esos disparadores como forma de prevenir esos ataques. Los investigadores que llevaron a cabo este nuevo ensayo buscaban entender mejor el potencial rol del gluten en el SII por lo que reclutaron más de veinte personas con SII para su ensayo doble ciego randomizado. Todos estos pacientes habían informado que, eliminando el gluten, habían mejorado.
Al principio se asignó a los voluntarios a uno de tres grupos, al azar. A todos los grupos se les indicó que comieran barras de cereal durante una semana. Un grupo comió barras hechas con harina con gluten, el segundo grupo comió barras hechas con harina de trigo, y el tercer grupo comió barras con harina sin gluten ni trigo. Luego, los voluntarios descansaron durante dos semanas. El siguiente paso consistió en que comieran las barras que no habían comido antes para una segunda ronda de pruebas, proceso que se repitió dos veces. Al finalizar el ensayo todos los voluntarios habían comido las tres clases de barras de cereal, aunque en diferentes momentos y sin saber qué barras habían comido cada vez.
Los resultados
En total 28 personas participaron del ensayo hasta el final. Un importante porcentaje de ellos informó que habían empeorado sus síntomas de SII después de comer gluten o barras con trigo, según lo mostraba el estudio, pero la frecuencia era igual que cuando comían barras sin gluten/trigo (aproximadamente un tercio sintió que empeoraron sus síntomas de SII durante cada una de las tres etapas). El 93% de los participantes también dijo haber tenido efectos adversos después de cada una de las etapas. Lo interesante es que, al analizarlas heces de los participantes, solamente un tercio había seguido la dieta según las indicaciones, y muchos probablemente temían enfermar.
Los hallazgos se basaron en una muestra muy pequeña por lo que no hay certeza de que se apliquen a la población general de personas con SII vinculado al gluten. También hay, por supuesto, afecciones digestivas que claramente tienen su causa en la intolerancia al gluten, en particular la enfermedad celíaca.
Los investigadores no están diciendo que el gluten no pueda ser a veces el verdadero disparador de SII. Más bien, argumentan que en muchos casos la percepción negativa que se tiene del gluten causa un efecto nocebo, primo oscuro del efecto placebo. Es decir que, si alguien cree que el gluten le hará mal, potencialmente podrán aparecer o empeorar los síntomas del SII después de comerlo.
Los investigadores dicen que los médicos necesitan comunicar mejor y hacer seguimientos de los pacientes con SII, en vista de los resultados de este estudio.
“Lo que necesitamos mejorar en las indicaciones clínicas a estos pacientes es trabajar con ellos, y no solo decirles que el gluten no es el disparador y no hacer nada más. A muchos les beneficiaría el apoyo psicológico y la guía para que ya no se estigmatice al gluten y al trigo, y que puedan consumirlo de manera segura”, dijo Premysl Bercik, profesor del Departamento de Medicina de McMaster, en declaraciones de la universidad.
Tal vez sea más fácil decirlo que hacerlo. Los investigadores señalan que la mayoría de los pacientes, al enterarse de los resultados del estudio, se negaron a aceptar la idea de que el gluten no era el disparador de sus síntomas de SII. De modo que parece que el gluten necesitaría una campaña de promoción para poder recuperar una buena reputación.