Ahora mismo, en algún rincón de Mountain View, en la sede de Google, más de uno se estará rascando la cabeza con gesto de incredulidad. ¿Cómo se nos ha podido escapar WhatsApp? Es probablemente la pregunta que se esté haciendo Larry Page, co-fundador de Google y consejero delegado. Durante los 10 años que Eric Schmidt fue CEO de Google, su gran error, admitido por él, fue no predecir el auge de Facebook y las redes sociales. No reaccionar a tiempo. Haber dejado escapar a WhatsApp puede ser el segundo gran error en la historia de Google.

En cualquier operación de calado como esta siempre hay vencedores y vencidos. Facebook acaba de desembolsar 19.000 millones de dólares para hacerse con WhatsApp y hay dos claros ganadores: Facebook, porque se hace con uno de sus rivales más directos a largo plazo (a un elevadísimo precio, eso sí) y WhatsApp, porque... está claro, por ese 19 y 9 ceros detrás. ¿El perdedor? Google. La compañía ya intentó comprar WhatsApp al menos en una ocasión (el año pasado, según diversos rumores), pero no supo, no quiso o no pudo.

Según Forbes, Google ofreció 10.000 millones de dólares a los fundadores de WhatsApp para comprar la compañía. Sin embargo no les ofreció un puesto en el consejo de dirección de Google. No funcionó. Un grave error de cálculo. ¿Por qué ?

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Google se queda (aún más) perdido en redes sociales

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Facebook ha comprado WhatsApp como un movimiento defensivo y ofensivo a la vez. Con 450 millones de usuarios activos al mes, se estaba convirtiendo en la aplicación predilecta de los jóvenes para comunicarse en tiempo real. Con la compra, Facebook desactiva WhatsApp y lo une para su causa. Se refuerza como LA red social, en cualquier plataforma, tanto en tiempo real como en otros tipos de usos. Google, mientras, se queda aún más perdido en esa confluencia clave de lo social y el móvil. Comprar WhatsApp habría sido un gran movimiento defensivo para evitar que su gran rival creciera aún más. Demasiado tarde.

Era la 2ª oportunidad para no perder el tren

Comprar WhatsApp habría sido también un gran movimiento ofensivo para Google. Google+ sigue siendo una ciudad fantasma (540 millones de usuarios activos, aunque la mitad no la visita cada mes). Hasta la propia compañía lo admite y ha cambiado su discurso. Ya no lo ve como un competidor de Facebook, sino como "una forma de entender los hábitos online de la gente". Ya.

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Comprar WhatsApp hubiera sido la segunda oportunidad para Google de subirse a las redes sociales, esas que ahora son instantáneas y en el móvil. Facebook lo ha entendido muy bien. Nació como un producto web, había que reaccionar. Google tenía una nueva oportunidad de enmendar el error del pasado y la ha dejado pasar.

¿Cómo sacar partido a Android?

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Google está tranquilo. Tiene algo que Facebook soñó con tener: un sistema operativo en el móvil. De hecho Facebook intentó algo parecido con Facebook Home y fue un completo fracaso. Android domina en todo el mundo, pero hay un problema: Google aún no sabe del todo cómo sacarle partido, cómo encajarlo. Prueba de ello es la venta de Motorola a Lenovo para evitar dañar la posición dominante de Android cabreando a los fabricantes.

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Google cuenta con un dominio indiscutible en el móvil a nivel de plataforma tecnológica, pero aún le falta traducirlo en servicios propios que utilicen millones de personas en el mundo más allá de Gmail. Google Now es un intento. YouTube es un enorme activo. Maps otro. Sin embargo, ninguno de ellos tiene el componente de socialización en tiempo real que tiene WhatsApp. La aplicación de mensajería podría haber sido el nuevo YouTube de Google en la era del móvil y las redes sociales. Ya no.

Inventar el futuro (sin olvidarse del presente)

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Google Glass, robots, coches autónomos... La compañía está obsesionada con inventar y dominar el futuro lejano. Tanto que en varias ocasiones, como con las redes sociales, se ha olvidado del presente y el futuro inmediato.

El primer paso de Larry Page cuando asumió el puesto en 2011 fue intentar centrar a la compañía, eliminar distracciones. Tres años después, Google se ha embarcado en tantos nuevos proyectos futuristas que vuelve demostrar ser un gigante lento y desorientado en terrenos clave del presente.

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¿Un error enmendable?

La gran pregunta ahora es cómo afectará la compra de WhatsApp a Facebook y a Google. Cómo mejorará la posición de la primera (o no) y empeorará (o no) la de Google en el terreno de la publicidad online, las comunicaciones y el móvil. Google podría comprar alguno de los principales competidores de WhatsApp (dinero no le falta): ¿Line, Telegram? Es una opción. Sin embargo, sin una dirección clara de hacia dónde quiere llegar Google en el móvil, sacar la cartera servirá de poco. O nada.

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Fotos: AP y Getty Images

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