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Ciencia

El hallazgo de una fogata de hace 400.000 años podría reescribir por completo la historia de la humanidad

Es probable que los humanos aprovecharan las llamas de los incendios forestales al principio, pero cuando aprendieron a hacer fuego, todo cambió.
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Hoy son pocos los que saben cómo encender una fogata sin usar fósforos o un chispero, pero el aprendizaje de cómo hacer fuego fue uno de los desarrollos más importantes de la historia humana. Ahora hay nueva evidencia que sugiere que los humanos lograron encender el primer fuego cientos de miles de años antes de lo que se creía.

En un trabajo que se publicó hoy en Nature un equipo de estudiosos afirma haber descubierto la evidencia más antigua de una fogata, en un sitio del Paleolítico ubicado en Barnham, Inglaterra. Data de hace más de 400.000 años. Significaría que los humanos aprendieron a hacer fuego unos 350.000 años antes de lo que creían los antropólogos.

Línea de tiempo del fuego

Aunque los sitios prehistóricos de África indican que los humanos hemos estado usando el fuego durante más de un millón de años, resulta difícil determinar cuándo fue que aprendimos a hacer fuego. Lo más probable es que inicialmente los humanos utilizaran el fuego al aprovechar ramas encendidas en los incendios forestales, y que luego aprendieran a iniciar un fuego intencionalmente.

“El hacer fuego es una innovación particular a los humanos, que se aparta de otras conductas complejas como la producción de herramientas, la cultura de lo simbólico y la comunicación social. El uso de fuego controlado abrió oportunidades adaptativas con efectos profundos en la evolución humana”, indica el trabajo de los académicos. “Entre sus beneficios está el calor, la protección contra los depredadores, la cocción, y la creación de espacios iluminados que se convirtieron en puntos de interacción social”.

Con anterioridad a este estudio la evidencia más antigua de fuego intencional provenía de hachas de mano que se hallaron en sitios neandertales del norte de Francia, de 50.000 años de antigüedad. Se cree que se usaban estas herramientas para crear chispas al usar las hachas contra pirita (¿imaginas lo entusiasmados que estarán los británicos al quitarle este honor prehistórico a sus tradicionales rivales?).

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Una recreación artística de Craig Williams de una hoguera prehistórica en Barnham. © The Trustees of the British Museum

La nueva evidencia consiste de una superficie de arcilla calentada sobre la tierra hace unos 415.000 años, de hachas de mano de piedra pedernal (o sílex) fragmentadas por el calor, y de dos trozos pequeños de pirita de hierro que tal vez dejaron algunas de las primeras comunidades neandertales. En los dos primeros casos la evidencia sugiere que los humanos ya controlaban el fuego dentro de un asentamiento, pero la pirita de hierro es lo que realmente apunta a la creación intencional del fuego.

La pirita de hierro es un mineral natural que cuando se choca contra la piedra sílex crea chispas que pueden iniciar el fuego. Como la pirita no suele encontrarse en el área del sitio del Paleolítico, los investigadores creen que allí las personas sabían dónde encontrarla, cómo usarla, y que la llevaron a este sitio para encender fuego.

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La primera pieza de pirita de hierro encontrada en Barnham © Pathways to Ancient Britain Project / Foto: Jordan Mansfield

El equipo liderado por el curador Nick Ashton del Museo Británico y el curador del proyecto Rob Davis trabajó durante cuatro años y demostró que la arcilla no se había calentado a causa de un incendio forestal. Los análisis geoquímicos revelaron temperatura de más de 700°C, y el uso recurrente de fogatas en el mismo lugar. Eso sugiere que hubo allí un lugar donde los humanos encendieron fuego reiteradas veces.

La arqueóloga Ségolène Vandelvelde de la Universidad de Quebec en Chicoutimi revisó el trabajo y señaló en un artículo que lo acompañaba en News & Views que el equipo no encontró signos físicos directos de que se usaran las hachas de mano y la pirita para encender fuegos, lo que constituiría evidencia inequívoca de que esos humanos encendían fogatas intencionalmente.

Elevar el nivel

El estudio indica que los humanos de Barnham podían encender y controlar el fuego, y apunta a un cambio conductual que podría haber tenido su rol en el desarrollo de cerebros más grandes y capacidades cognitivas más avanzadas. Es decir que parece que estos antiguos humanos ya tenían conductas complejas hace más de 400.000 años, durante un período en que el tamaño de sus cerebros iba acercándose más al tamaño del cerebro del humano moderno.

Cuando los primeros humanos lograron encender fogatas recogiendo ramas encendidas de los incendios forestales, eso significó que tenían que mantener el fuego encendido mientras fuera necesario. La capacidad de encender fuego intencional significaba que los humanos no tenían que cuidar que no se apagara el fuego ya que podían encenderlo en el lugar y momento deseado, con mayor libertad para elegir dónde formar sus asentamientos.

“El surgimiento de esta capacidad tecnológica trajo importantes beneficios sociales y adaptativos, incluyendo la capacidad para cocer los alimentos a demanda – la carne en particular – mejorando la digestibilidad y disponibilidad de energía, algo que podría haber sido crucial en la evolución del cerebro homínido”, explicó el equipo.

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El hacha de mano encontrada cerca de la fogata de Barnham © The Trustees of the British Museum

El acceso al fuego también hizo que fuera más seguro para los humanos el consumo de una dieta más amplia y variada, y podría haber contribuido al avance de tecnologías como el uso de sustancias para adherir mangos a las herramientas, lo que a su vez habría tenido su rol en el desarrollo de la conducta humana. Además, el control del fuego brindaba calor y protección, lo que permitió que los humanos habitaran lugares más fríos y difíciles.

Pero hay más: el estudio está en línea con los sitios importantes de Reino Unido, Francia y Portugal, que sugieren que el fuego se volvió más importante para los primeros humanos hace unos 500.000 a 400.000 años. Tal vez fuera porque aprendieron a encender el fuego intencionalmente.

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