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El humo de los incendios forestales asfixia a Canadá y EE.UU., desatando alertas de calidad del aire

Cientos de incendios fuera de control se han convertido en una amenaza para la salud pública en gran parte de América del Norte.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Canadá enfrenta actualmente más de 700 incendios forestales activos en todo su territorio, y cerca de dos tercios están ardiendo sin control, según datos del Centro Interagencial Canadiense de Incendios Forestales (CIFFC). El humo que se eleva de estas llamas ha cubierto buena parte del centro de Canadá y el norte de Estados Unidos, provocando una oleada de alertas por mala calidad del aire.

Las autoridades federales han emitido advertencias en amplias zonas de Saskatchewan, Manitoba y el oeste de Ontario, donde se concentra la mayoría de los incendios descontrolados. Muchas ciudades de esta región sufren condiciones de calidad del aire catalogadas como “alto riesgo” o “muy alto riesgo”, que podrían extenderse hasta finales de la semana, según informó Environment Canada. En EE.UU., el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) emitió alertas similares en el Medio Oeste y el Noreste, cubriendo incluso estados completos como Nueva York, Michigan, Wisconsin, Vermont y New Hampshire.

La base de datos suiza de monitoreo de calidad del aire IQAir —que ofrece mediciones en tiempo real— llegó a ubicar el pasado fin de semana a Minneapolis, Minnesota, entre las ciudades con peor contaminación del mundo, informó Associated Press. “Estamos lidiando con esto día tras día, sales a la calle y puedes saborear el humo, puedes olerlo”, declaró Joe Strus, meteorólogo de la oficina del NWS en Minneapolis-Saint Paul.

Las alertas de calidad del aire indican que la atmósfera es dañina para grupos sensibles como personas con asma, enfermedades pulmonares o cardíacas, niños y adultos mayores. Sin embargo, el humo de los incendios puede afectar a cualquiera, sin importar edad o condiciones previas. Incluso en personas sanas, la inhalación de partículas finas —el principal contaminante presente en el humo— puede reducir temporalmente la función pulmonar, provocar inflamación y generar síntomas como tos o dificultad para respirar, según la Agencia de Protección Ambiental (EPA). El NWS aconseja reducir la exposición permaneciendo en interiores el mayor tiempo posible.

No parece que esta amenaza para la salud pública vaya a desaparecer pronto. Canadá atraviesa una de sus peores temporadas de incendios forestales registradas, solo superada por la de 2023, cuando más de 6.000 fuegos arrasaron unas 37 millones de acres (15 millones de hectáreas), según el Ministerio de Recursos Naturales. Este año ya se han contabilizado más de 4.000 incendios que han destruido más de 16,5 millones de acres (6,7 millones de hectáreas), según el CIFFC.

En una actualización publicada el lunes 4 de agosto, la agencia informó que los rayos en Ontario y Alberta están provocando nuevos focos de incendio o amenazan con encenderlos. El martes 5, otros ocho fuegos se sumaron a la lista. La aparición constante de nuevos frentes mientras cientos de incendios continúan descontrolados ha puesto al límite los recursos de los bomberos en todo el país.

“Esto no es muy diferente de lo que hemos estado viendo en los últimos años”, señaló Monica Vaswani, meteoróloga de preparación ante emergencias en Environment Canada, al diario The Guardian. “Lamentablemente, está empezando a convertirse en la norma”, añadió.

La razón de fondo está ligada al aumento global de las temperaturas. “El cambio climático incrementa enormemente la inflamabilidad del material combustible para los incendios, porque los árboles, troncos caídos y matorrales están extremadamente secos”, explicó en 2024 Yan Boulanger, investigador en ecología forestal de Recursos Naturales de Canadá. “Esto significa que una sola chispa, sea cual sea su origen, puede convertirse rápidamente en un infierno descontrolado”.

Los expertos advierten que la temporada 2025 ya apunta a igualar la devastación de 2023. A medida que el planeta se calienta, las temporadas de incendios forestales seguirán rompiendo récords no solo en Canadá, sino en todo el mundo. La única forma real de apagar esta crisis creciente es eliminar el combustible que la alimenta: las emisiones de gases de efecto invernadero.

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