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El idioma secreto de las ratas de Nueva York: cuando la ciudad moldea hasta sus plagas

Un estudio reciente revela que las ratas de Nueva York han desarrollado un lenguaje propio para sobrevivir al ruido ensordecedor de la metrópoli. Lejos de ser simples plagas, estos animales ajustan sus vocalizaciones y dinámicas sociales en función del entorno urbano, mostrando una sorprendente capacidad de adaptación que inquieta a los científicos.

Nueva York siempre ha sido la ciudad de los contrastes: glamour y basura, Broadway y sótanos húmedos, luces de neón y cloacas infestadas. Entre sus símbolos, las ratas ocupan un lugar incómodo pero ineludible. Ahora, un hallazgo científico añade una nueva capa a esta relación: los roedores han creado un lenguaje adaptado al ruido urbano. Su “dialecto” ultrasónico, inaudible para nosotros, les permite comunicarse eficazmente en el caos neoyorquino.


Ratas que hablan la lengua del metro

El equipo de investigadores de Nueva York y Alemania analizó al Rattus norvegicus con IA, cámaras térmicas y grabaciones ultrasónicas. Los resultados, publicados en bioRxiv, mostraron que sus chillidos cambian según el entorno: más suaves en la superficie, más potentes en el metro. Incluso durante el paso de ambulancias, sus vocalizaciones aparecían por encima de las sirenas.


Un lenguaje nacido del ruido

Las redes neuronales revelaron que las ratas de Nueva York emiten sonidos más cortos y fuera de los rangos conocidos en otras poblaciones. En palabras de la investigadora Emily Mackevicius, “han aprendido a elevar su voz sobre el ruido mismo de la ciudad”. No es exagerado decir que han creado un idioma propio, moldeado por la metrópoli.


Sociedad bajo tierra

El estudio también arrojó datos sobre sus dinámicas sociales: los jóvenes se desplazan en grupo mientras los adultos lo hacen solos. Esta flexibilidad sugiere estrategias de protección y aprendizaje, lejos de la imagen plana del roedor como mera plaga. Las ratas, en realidad, muestran comportamientos complejos y adaptativos.


Cuando la ciudad cambia a sus habitantes

Más allá del asombro, el hallazgo plantea un reto mayor: entender la biología de las ciudades. Para 2050, siete de cada diez personas vivirán en entornos urbanos. Animales como ratas, palomas o mapaches no son visitantes indeseados, sino habitantes que coevolucionan con nosotros.
La conclusión inquietante es clara: la ciudad moldea voces, conductas y formas de vida, tanto humanas como animales. Nueva York, en este sentido, no solo habla a través de sus ciudadanos, sino también de sus ratas.

Fuente: Xataka.

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