Durante años se pensó que la microbiota influía en el cerebro únicamente a través del sistema inmune o la circulación sanguínea. Ahora, un estudio publicado en Scientific Reports rompe este paradigma: demuestra que bacterias intestinales pueden “hablar” directamente con neuronas. Este descubrimiento redefine cómo entendemos la conexión intestino–cerebro y anticipa nuevas terapias para trastornos neurológicos e inmunológicos, al situar a los microorganismos intestinales como actores principales en la regulación de la salud humana.
Un minicerebro en el laboratorio
Los investigadores crearon un “minicerebro” con neuronas extraídas de ratas y cultivadas durante dos semanas, hasta que establecieron conexiones similares a las de un tejido cerebral real. Sobre esta red neuronal aplicaron la bacteria Lactiplantibacillus plantarum, habitual en la microbiota humana y presente en alimentos fermentados como el yogur o los encurtidos.
Con microscopía avanzada comprobaron que las bacterias se adherían firmemente a la superficie de las neuronas sin invadirlas. Ese simple contacto bastó para modificar la actividad eléctrica y la expresión genética de las células nerviosas, como si al tocar una pantalla se activaran nuevas funciones ocultas.
Hablemos sobre la microbiota intestinal, también conocida con el segundo cerebro y que cada vez se ha asociado más a diferentes alteraciones en la salud
Abro hilo 🧵 pic.twitter.com/XKoekw0Sho
— Mijail Tapia, MD (@DrMijailTapia) October 18, 2024
El código bioeléctrico compartido
Juan Lombardo Hernández, primer autor del trabajo, destacó que neuronas y bacterias podrían compartir un mismo “lenguaje bioeléctrico” basado en canales iónicos y potenciales de membrana. En otras palabras, organismos de mundos distintos parecen capaces de entenderse gracias a principios moleculares comunes.
Esto cambia la forma en que se explica la influencia de la microbiota en procesos como la plasticidad neuronal, la inflamación o incluso patologías neurológicas. Lejos de ser actores secundarios, los microbios intestinales podrían tener un papel directo en el control del sistema nervioso.
Implicaciones para la salud y la medicina
El intestino alberga alrededor de 100 billones de bacterias, más que estrellas en la Vía Láctea. Su equilibrio depende de la dieta, los antibióticos o las infecciones, y cualquier alteración repercute en digestión, inmunidad y ahora, se confirma, también en la función cerebral.
Este hallazgo abre la puerta a terapias neuroactivas basadas en bacterias vivas o inactivadas que modulen con precisión la actividad neuronal. Las posibilidades son enormes: desde mejorar la salud mental hasta reforzar la respuesta inmune frente a enfermedades.
Modulación prebiótica y probiótica de la microbiota intestinal en la depresión 🧠
🔹 Nervio vago: canal directo de comunicación entre intestino y cerebro.
🔹 Sistema inmune: una microbiota disfuncional puede generar inflamación crónica.
🔹 Metabolitos microbianos: como el… pic.twitter.com/Jeat55Vtww— Mijail Tapia, MD (@DrMijailTapia) July 21, 2025
Un nuevo paradigma en marcha
La investigación confirma que el cuerpo humano es un sistema profundamente interconectado. El descubrimiento de este diálogo directo entre bacterias y neuronas transforma la visión de la microbiota: ya no solo como aliada digestiva, sino como interlocutora del cerebro.
El futuro de la medicina podría incluir probióticos diseñados no solo para cuidar el intestino, sino también para modular emociones, memoria o resistencia a enfermedades neurológicas. Lo que parecía ciencia ficción empieza a perfilarse como una realidad tangible.
Fuente: Infobae.