Las algas marinas han dejado de ser un secreto reservado a cocinas orientales o laboratorios de investigación. Su irrupción en espacios tan populares como MasterChef España demuestra que la gastronomía, la ciencia y la sostenibilidad pueden ir de la mano. Este sorprendente ingrediente, repleto de beneficios, está conquistando no solo paladares, sino también industrias enteras. Descubre por qué las algas han llegado para quedarse.
La revolución marina que llegó a la televisión
El boom de las algas en la cocina no es una moda pasajera. En MasterChef España, jueces y concursantes han abrazado este ingrediente por su versatilidad, sabor y potencial nutricional. “Las algas lo tienen todo: sabor, salud y sostenibilidad”, aseguró Jordi Cruz durante uno de los retos. Samantha Vallejo-Nágera destacó que marcan “un antes y un después” en los fogones.

Desde codium hasta wakame, las algas forman parte habitual del supermercado del programa, apareciendo en más de la mitad de las pruebas. Además, chefs invitados las elevan a la categoría de arte culinario con creaciones como sopas con agua de algas o emulsiones de codium. Finalistas y ganadores, como Ángela y Nacho Manzano, también las han elegido en momentos clave del concurso.
Pero más allá del espectáculo, el programa ha sabido usar su alcance mediático para educar: al cocinar con especies invasoras como kombu o wakame, ha mostrado cómo la cocina puede ayudar a equilibrar ecosistemas alterados.
Nutrición, ciencia y una pizca de innovación
El respaldo científico a las algas es tan contundente como su sabor. Su perfil nutricional es difícil de igualar: yodo, hierro, calcio, vitaminas A, C, E, K y la valiosa B12, especialmente relevante para dietas vegetarianas y veganas. Además, su cultivo eficiente y de bajo impacto las posiciona como una solución real a problemas de malnutrición en zonas vulnerables.
Pero su influencia va más allá del valor nutricional. En la industria alimentaria, los derivados de algas como el agar y el alginato se usan como estabilizantes naturales y enriquecen productos vegetales con proteínas de alta calidad. Son una pieza clave en el desarrollo de una alimentación más tecnológica y saludable.

De los océanos al futuro sostenible
El cultivo de algas está vinculado a lo que se conoce como “economía azul”, un modelo que fomenta el desarrollo costero sostenible. El mercado mundial ha pasado de mover 5 000 a 17 000 millones de dólares en veinte años, y ha empoderado a miles de mujeres en comunidades rurales de Asia y África que lideran su producción.
A esto se suma su contribución ambiental: capturan CO₂, ayudan a combatir el cambio climático y pueden transformarse en bioplásticos o combustibles verdes. Su uso responsable, como promueve MasterChef, representa una alianza perfecta entre gastronomía, ecología y ciencia.
Hoy, las algas son mucho más que un ingrediente: son un símbolo de cómo comer bien también puede ser un acto de conciencia.
Fuente: TheConversation.